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Piden la liberación de un hombre detenido por cultivar

Matías Mercadín pasa sus días en el Unidad Penal N° 20 “Las Tunas” de la ciudad bonaerense de Trenque Lauquen desde hace dos años. Está acusado de “tenencia de estupefacientes con fines de comercialización“, cuando la Policía le encontró un frasco con cogollos que derivó a su detención.

El hombre de 44 años nació en Salliqueló, pero en 1986 se mudó a Rivera. Años más tarde, en 1994, se mudó a La Plata para estudiar sociología. Su padre sufrió un grave accidente y, como consecuencia, padeció una paraplejia. Su madre quedó al cuidado de su padre hasta que en mayo de 2009 le diagnosticaron cáncer y falleció en agosto de ese año.

Matías regresó a Rivera, donde se dedicó a cuidar a su madre por 10 años, hasta que también contrajo cáncer terminal. “Empecé a cultivar cannabis en 2007 en La Plata pero no usé aceite con mi vieja. Cuando volví a Rivera seguí cultivando y a mi viejo sí le di aceite para paliar los dolores”, expresó Matias. En esa época Mercadín montó una distribuidora de cervezas y gaseosas al lado de su casa.

Hace poco menos de dos años, un policía local de Caruhé – amigo de su hermano- y un agente de la DDI entraron a su negocio y le pidieron que saliera de testigo en un operativo antinarcóticos. “Hicieron escuchas y yo conocía a unas de esas personas. Entonces el amigo de mi hermano me pidió el favor. Vinieron a casa, tomaron café, me tomaron testimonio”.

“Tengo un familiar con cáncer, ¿se podrá conseguir aceite?”, dijo el miembro de la DDI a Matías mientras tomaba su declaración. Matías respondió que podía conseguirle. Ese mismo policía, meses después, encabezó el operativo en el que lo detuvieron.

“Hace 23 meses que Matías, mí amigo del alma, está detenido en un penal por plantar. Cada día que pasa son más terribles las cosas que le suceden, y las respuestas de la justicia”, manifestó Natalia, una amiga muy cercana.

“La tristeza que tengo es indescriptible. Cuando me fui a La Plata a estudiar, conocí a Mati en los pasillos de la facultad. Yo tenía 18 y él 24. Fue la persona que más me acompañó y me contuvo. Me cuidó como si fuese un hermano. Me hizo reír como nadie, es una de las personas más ocurrentes del condado. Un buen tipo, con un corazón de esos que ya no existen en el planeta. Yo ya no sé qué hacer para mitigar su dolor. Para que alguien pueda sacarlo de su peor pesadilla”, añadió.

“Nunca nos imaginamos que podemos terminar presos por cultivar. Mati hacía aceite medicinal para todo su pueblo. Nunca lo dejaron presentar testigos que aportaran su declaración en la que podían decir que les regalaba el aceite para sus afecciones. Él aprendió a hacer aceite cannabico luego de necesitarlo para la problemática de salud que tenía su papá. Mati, es el mejor amigo que cualquiera de ustedes podrían soñar. Yo tengo el privilegio de ser su amiga, después de 22 años de aquél encuentro en los pasillos de humanidades. No es un criminal y no merece estar en cana por cultivar”, concluyó el mensaje de Natalia.

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