lunes 30 de noviembre de 2020 - Edición Nº986
Editor Platense » La Región » 3 ago 2019

EL DRONE TERRESTRE

Un barrio que crece al mismo ritmo en que la Cantera de Gonnet se va desmoronando

La barriada pertenece a la localidad de José Hernández, aunque todos lo conocen como el barrio lindero a la Cantera de Gonnet. Sus vecinos, gente de trabajo, conviven con la inseguridad permanentemente, No sólo de la violencia diaria que hay en las calles, sino en el peligro que representa una cantera que se desmorona y que es fuente de contaminación


Por:
Mauricio Alejandro Bustos Crespi

De cuna ferroviaria y situada a escasos 8 kilómetros del centro platense, pero preservando el ambiente típico del barrio, la localidad de José Hernández cuenta ya con  131 años de historia y abarca desde 520 a 501 y desde 19 a 136. Actualmente la comunidad tiene su sede administrativa en 25 entre 512 y 513, edificio inaugurado hace pocos años atrás luego de que un incendio prácticamente destruyera el tradicional edificio de 131 y 511, donde  los vecinos debían dirigirse para hacer los trámites comunales.

En su plan de recorrer cada sector de nuestra ciudad con el Drone Terrestre, y así posibilitarle a nuestros usuarios, conocer desde el llano distintas calles por las que no hayan transitado, El Editor Platense se dispuso a adentrarse en el barrio lindero a la llamada Cantera de Gonnet, ubicada en la zona de calle 22 y 517, que justamente lleva el nombre de otra localidad platense, pero pertenece a José Hernández.

Y lo hicimos, como es nuestra costumbre, recorriendo sus calles, buscando no invadir la intimidad de sus vecinos, dejando a la vista sus necesidades, y mostrando también el ritmo de sus calles, la sismicidad de su terreno, y tratando de transmitir el pulso de sus vecinos.

En la recorrida por sus calles y senderos, se ve que es un barrio de trabajadores, de gente que busca progresar a pesar de las enormes dificultades que depara la situación económica de nuestro país, y que conviven diariamente con la “afilada daga del peligro”. Es que el barrio, en determinado momento deja de ser un caserío, para transformarse en un profundo barranco en permanente desmoronamiento.

“Increíblemente en el Google Maps aparece como una hermosa reserva de fauna salvaje, cuando en realidad lo único que hay en este enorme y peligroso gran pozo es basura, ratas, arañas, alacranes  y víboras. Nada digno de bajar a conocer. Yo tengo cincuenta y tres años y siempre viví en la zona. Antes, cuando era chico, veníamos los días de calor y nos bañábamos aquí, Pero era otra cosa. La zona estaba más despoblada, y meternos en la cantera era una aventura hermosa para nosotros. Hoy lamentablemente es un peligro, ya que muchos vienen a arrojar sus basuras al sector, las pistas que hicieron, el derrumbe de sus laterales es casi permanente, y hoy los vecinos vivimos con el corazón en la boca, porque para los pibes siempre resulta un lugar “mágico”, pero la realidad es que es un verdadero peligro”, comenta Adrián, un vecino muy preocupado por la situación.

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