jueves 12 de diciembre de 2019 - Edición Nº632
Editor Platense » La Región » 7 jul 2019

EL DRONE TERRESTRE

Un rincón de Tolosa apacible para vivir, pero que no se olvida del día que el agua arrasó con todo

Recorrimos con el "Drone Terrestre" este caserío tolosano que pasó a ser conocido como "las manzanas fatídicas" luego de la inundación del 2 de abril de 2013. Hoy es un hermoso lugar para vivir, aunque recordar aquel día provoca escozor en sus vecinos


Por:
Mauricio Alejandro Bustos Crespi

Tolosa es barrio. Para un tolosano, no hay nada mejor que otro tolosano, comentan con cierto orgullo por el rincón de La Plata que habitan, Pero Tolosa tiene a su vez pequeños barrios que tienen su idiosincrasia particular. Así está El Churrasco, Las Mil Casas, Plaza de Los Ingenieros y La Favela, entre otros.

Nuestro recorrido en esta oportunidad es por el centro geográfico de esta vieja localidad platense en forma de rectángulo. No tiene un nombre concreto, ya que fue adquiriendo motes según se fueron sucediendo las historias. Así, por ser el barrio donde vivía Ofelia Wilhelm (522 bis entre 7 y 8), durante unos años se lo conocía como el barrio de la “madre de la Cristina”, aunque Ofelia, para sus vecinos, fuera mucho más que ello.

Sin embargo, la tormenta y posterior inundación que se produjo en La Plata el 2 de abril de 2013, le volaron ese mote de un plumazo y este caserío que va de calle 7 hasta 12 y de 520 a 526, formando un triángulo con base sobre la diagonal que conforma la Avenida Antártida Argentina, pasó a ser llamado “las manzanas fatídicas”, ya que en el agua superó el metro y medio dentro de las viviendas y muchos de los vecinos fallecidos ese día, pertenecían a esta zona.

Los recuerdos de aquel día están frescos y provocan escozor en los vecinos. De todas formas, y con mucho esfuerzo y tiempo, los habitantes de esta franja de Tolosa volvieron a reconstruir sus viviendas y a hacer de este rincón tolosano un lugar apacible, tranquilo, limpio y con su vibra propia.

Recorrer sus calles angostas da cierto placer. El escaso tránsito que recorren sus calles asfaltadas, el viento que se cuela sin hacer remolinos dada la chatura de sus construcciones, el aire limpio que se respira dado que casi todas las casas tienen su fondo con espacio verde (pulmón ideal en una ciudad cargada de autos), lo transforman en un lugar lindo para vivir.

Veredas angostas, muchos desniveles, árboles pequeños, y construcciones añosas, son la postal de esta zona de Tolosa que justamente hoy se caracteriza por su tranquilidad Te invitamos a recorrerlo subidos a la bici y escuchar la palabra de uno de sus vecinos que desde hace 60 años lo elige como su lugar en el mundo

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