lunes 11 de noviembre de 2019 - Edición Nº601
Editor Platense » La Región » 24 jun 2019

EN PRIMERA PERSONA

La desazón de estar más de 45 horas sin luz

Nuestra periodista que sufre en Villa Elisa, como todos los vecinos, los efectos del apagón, describe las penurias. Además, se agotaron las velas hasta en Carrefour


Por:
Sofía Luz Vertua

Desde el sábado alrededor a las 21:30 horas cuando la luz se cortó, comenzó el drama. Al principio creí que podría estar relacionado con el tiempo y las posibles lluvias pronosticadas para ese día. Esperé paciente que vuelva el suministro pero después de minutos sin soluciones me di cuenta que el problema duraría más.

Cotidianamente uno utiliza la luz para casi todo lo que necesita en el hogar. Desde iluminar la casa, tener la heladera funcionando hasta cargar los celulares y las computadoras. Cuando se corta el servicio por tantas horas nada de esto es posible. Llega la tarde y no querés que oscurezca, salís a la calle y todo es negro, no se ve más allá de unos pocos metros forzando mucho la vista.

Voy por toda mi casa a tientas con una vela en la mano o con una linterna que tuve que comprar al saber que el corte iba a durar días. Me costó conseguir la linterna en Carrefour y velas ya ni había. Caminas para ir a alguna habitación de la casa y tenes que volver a agarrar la vela porque estás tan acostumbrada a que haya servicio que te olvidás de que no contas con él. El movimiento de tocar la tecla de luz es mecánico.

No sólo es eso, sino también hay que pensar en la comida que hay en la heladera porque después de tantas horas nada de sirve. Yo logré rescatar algunos alimentos como el queso y otras cosas llevándolos a lo de una amiga en La Plata para que lo guarde en su heladera. Todo lo demás lo tuve que tirar.

Para bañarte lo mismo, tenes que ir con una vela, si es que tenés la suerte de contar con el servicio del agua porque en muchas casas a las pocas horas que se corta la luz se corta el agua. Por lo tanto tienen dos dramas juntos, la luz y el agua.

Volver a tu casa es una tristeza, tenes que cuidar la batería de todos los artefactos que se mantienen con ello como los celulares, para poder estar comunicado, o las notebooks. Para poder contar con su carga también tuve que ir a casas de amigos. Ni hablar de que no hay wifi, por lo tanto los datos del celular para poder entrar a las aplicaciones que lo requieren se gastan rápidamente.

Esperar el micro a la noche también es un peligro porque no se ve nada, está todo oscuro y más en invierno que son las seis de la tarde y ya comienza a caer la noche. Los comercios cierran temprano y la mayoría tiene muchísimas perdidas porque deben tirar todos los alimentos que requieren frío. Sin contar con que muchas familias tienen estufas eléctricas o aires acondicionados para calefaccionarse y estos días no los pueden usar.

El drama aumenta para las personas que viven en las torres de Villa Elisa, para las familias que están en un doceavo piso y la única forma que tienen para llegar a la calle es mediante las escaleras. Pero hay muchas personas con discapacidad o ancianos que les dificulta bajar tantos pisos. 

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