miércoles 23 de septiembre de 2020 - Edición Nº918
Editor Platense » Policiales » 28 may 2019

Tribunales Penales

Audiencia clave para una víctima de violencia de género presa desde hace casi cuatro años

Marcela Mendoza fue condenada a perpetua por la muerte de su exmarido, Casación anuló ese fallo por falta de pruebas. Mañana, el Tribunal IV evaluará si deberá seguir detenida o llegará libre al nuevo juicio.


Por:
Lidia López Carballo

El Tribunal Oral en lo Criminal IV de La Plata realizará mañana, miércoles, una audiencia para luego determinar si Marcela Astrid Mendoza debe recuperar la libertad que tanto espera desde el 9 de agosto del 2015. Esa fecha, la policía la detuvo por el crimen de su expareja, Rubén Eduardo Gómez.

La tragedia llegó a la vida de Marcela mucho antes de ese día; varios meses antes, ella denunció a su exmarido por violencia de género e, incluso, logró que un Juzgado de Familia le otorgara una restricción perimetral en contra de él. En abril de 2018, el Tribunal Oral en lo Criminal III la condenó a prisión perpetua.

Según los argumentos de los jueces Ernesto Domenech, Santiago Paolini y Andrés Vitali, aproximadamente a las 15.30 horas del 9 de agosto de 2015, Mendoza prendió a Gómez cuando regresaban de Magdalena en dirección hacia La Plata en un auto Volkswagen Gol, conducido por el hombre. Éste detuvo su marcha sobre la cinta asfáltica de la Ruta 11 a la altura del kilómetro 49 de Bartolomé Bavio, donde ella le rocío con combustible y lo prendió fuego.

Tras la agresión, Gómez ingresó al Hospital San Martín por ambulancia porque tenía quemaduras en un 70% con más áreas comprometidas. El mismo falleció el 12 de agosto, en horas de la noche, por un paro cardiorrespiratorio. Según la versión de Marcela, fue su exnovio quien la llamó para encontrarse y ella aceptó con la condición de que fuera lejos de su casa.

Ya en el interior del automóvil “él me decía que era una mentirosa, golpeaba el volante con las manos, siempre gritando, furioso, acelerando el auto, yo con miedo a que choquemos porque la ruta estaba mojada. Me planteaba vivir o en su casa o en la mía a lo que yo le dije que no y se puso más violento, me dio un sopapo. Me agarra de los pelos, me dice hija de puta, todo va a terminar mal, te voy a matar”, contó la mujer.

CONTRADICCIONES DEL FALLO

Luego de la condena, el abogado de ella –Adrián Rodríguez Antinao- recurrió al Tribunal de Casación bonaerense y la causa fue revisada por los jueces de la Sala I. La defensa sostuvo que fue Gómez quien atacó a Mendoza e intentó prender fuego su cuerpo, pero no pudo lograrlo ya que ésta logró escapar del automóvil en el que se encontraban.

“En este aspecto central del razonamiento probatorio se advierte la principal falencia del veredicto, ante la ausencia de justificaciones suficientes y debidamente apoyadas en la prueba rendida en el juicio, que autoricen a concluir en la forma en que lo hicieron los juzgadores”, sostuvo el juez Daniel Carral. El mismo agrego que “en primer término, el fallo contiene dos alusiones al lugar del automóvil en el que habría comenzado el fuego”.

Para el magistrado, una de las principales falencias de la sentencia que condenó a la mujer se basó en la “mención a la butaca del conductor –que ocupaba la víctima Gómez- como el lugar de inicio del incendio no surge expresamente de ninguna de las manifestaciones de los testigos consignados en el veredicto como fuente de apoyo de esa conclusión”. “No paso por alto que la defensa señala en la pieza recursiva en trato, que el testigo Sennes Meza afirmó que ‘al mirar al interior del vehículo observó mucho fuego sobre el asiento del conductor’, pero esta apreciación tampoco aparece como suficiente respaldo de conclusión del juzgador, en tanto no se ha explicado por qué razón el lugar donde el testigo vio ‘mucho fuego’ fue efectivamente el de inicio del incendio”, explicó el magistrado.

Según Carral, “la contradicción que se advierte en el análisis probatorio del fallo no es menor, pues se afirma una cosa en el apartado vinculado con la comprobación de la materialidad ilícita sostenida por la fiscalía (que el fuego tuvo su origen en el asiento del conductor que ocupaba la víctima), y se afirma una distinta para rebatir la línea de argumentación de la defensa”.

“Tampoco es posible conocer cuál o cuáles fueron las evidencias en las que se apoyó el magistrado (Domenech) para tener por comprobado que el incendio comenzó en el asiento que ocupaba Eduardo Gómez, y tampoco es posible apreciar las inferencias que el juzgador obtuvo de ellas para relacionar esa proposición fáctica con la intervención que le adjudica a la acusada”, puntualizó el juez.

Otras de las cuestiones que tampoco fueron aclaradas durante el juicio –a criterio de Casación- fue “la existencia de un recipiente con nafta en poder de la acusada no encuentra respaldo en ninguna de las evidencias mencionadas en el fallo, ni en las fotografías del lugar del hecho, fundamentalmente las correspondientes al automóvil incendiado, ni en los informes periciales que integraron el caudal probatorio disponible por el tribunal del juicio, surgió referencia alguna sobre la existencia de un recipiente (bolsa, mochila, cartera, etc.) que pueda ser considerado como el elemento contenedor del material combustible utilizado para iniciar el fuego”.

En su conclusión final, Carral fue lapidario: “En definitiva, el análisis de los argumentos esbozados en la sentencia para tener por comprobado un aspecto central del evento, como lo es la forma de inicio del fuego en el automóvil y su vinculación con la intervención que se le adjudica a Marcela Mendoza, revela un déficit importante de motivación que cobra mayor relevancia aun, cuando se examinan los fundamentos esgrimidos para descartar la propuesta absolutoria de la defensa”.

“Existen serias dificultades cuando se trata de argumentos basados en una generalización que no reconoce base empírica ni científica y en definitiva no sobrepasa el estándar de prejuicio”, fundamentó el magistrado de Casación, cuyo voto fue respaldado por sus colegas Ricardo Borinsky y Ricardo Maidana. Los dos primeros ordenaron anular el fallo que condenó a Marcela y hacer un nuevo juicio.

Por su parte, Maidana puntualizó que el TOC tampoco tuvo en cuenta la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer o Convención de Belém Do Pará que insta a tener en cuenta una perspectiva de violencia de género al momento de que los jueces evalúen un caso. En minoría, este magistrado optó por liberar a la mujer. Sin embargo, Marcela lleva tres años y medio detenida; mañana los magistrados del Tribunal Oral en lo Criminal IV tendrán que decidir si ella llegará al nuevo juicio en libertad o tendrá que esperar al menos dos años más en prisión por un crimen que, según dijo un Tribunal superior, no hay pruebas en su contra para declarar su culpabilidad.

 

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