lunes 14 de octubre de 2019 - Edición Nº573
Editor Platense » Salud y Jubilados » 12 may 2019

Hipertensión arterial una enfermedad silenciosa y frecuente en los adultos mayores


Por:
Dr. Vicente Tedeschi (*)

La presión arterial está determinada tanto por la cantidad de sangre que tu corazón bombea como por el grado de resistencia al flujo de la sangre en tus arterias. Cuanta más sangre tu corazón bombee y cuanto más estrechas estén tus arterias, mayor será tu presión arterial.

Se puede tener presión arterial alta (hipertensión) durante años sin tener ningún síntoma. Aun sin síntomas, el daño a los vasos sanguíneos y a tu corazón u otros órganos se sigue produciendo. La presión arterial alta, no controlada, aumenta tu riesgo de graves problemas de salud. La presión arterial alta, por lo general, se va desarrollando en el trascurso de muchos años y, finalmente, afecta a muchas personas. Por suerte la presión arterial alta se puede detectar fácilmente. Y una vez que sabes que tienes presión arterial alta, puedes trabajar con tu médico para controlarla.
Síntomas

La mayoría de las personas mayores con presión arterial alta no tienen signos ni síntomas e incluso si las lecturas de presión arterial alcanzan niveles peligrosamente elevados.

Algunas personas con presión arterial alta pueden tener dolor de cabeza, dificultad para respirar, sangrado nasal, derrames en los ojos pero estos signos y síntomas no son específicos y, por lo general, no se presentan hasta que dicho trastorno alcanza una etapa grave o potencialmente fatal.
Cuándo debes consultar con un médico

Probablemente te tomen la presión como parte de tu consulta médica de rutina.

Contrólate la presión arterial por lo menos cada mes a partir de los 60 años. 

Por lo general, la presión arterial debe medirse en ambos brazos para determinar si hay alguna diferencia. Es importante usar un brazalete de tamaño adecuado.

Tu médico probablemente recomiende tomarte la presión con más frecuencia si ya te han diagnosticado presión arterial alta o si tienes otros factores de riesgo de enfermedad cardiovascular. Si no visitas a tu doctor con regularidad, es posible que puedas tomarte la presión gratis en un hospital u otros lugares en tu comunidad. 

Existen dos tipos de presión arterial alta.
1. Hipertensión primaria (esencial)
En la mayoría de los adultos, no hay una causa identificable de presión arterial alta. Este tipo de presión arterial alta, denominada hipertensión primaria (esencial), suele desarrollarse gradualmente en el transcurso de los años.
.2. Hipertensión secundaria
Algunas personas tienen presión arterial alta causada por una enfermedad diagnosticada o no diagnosticada. Este tipo de presión arterial alta, llamada hipertensión secundaria, tiende a aparecer repentinamente y causa una presión arterial más alta que la hipertensión primaria. Diversas enfermedades y medicamentos pueden producir hipertensión secundaria, entre ellos:
Apnea obstructiva del sueño
Problemas renales
Tumores de la glándula suprarrenal
Problemas de tiroides
Ciertos defectos de nacimiento (congénitos) en los vasos sanguíneos
Ciertos medicamentos, como las pastillas anticonceptivas, los antigripales, los descongestionantes, los analgésicos de venta libre y algunos medicamentos recetados o autorecetados (automedicación)
Drogas ilícitas, como la cocaína y las anfetaminas
La presión arterial alta presenta muchos factores de riesgo, incluidos los siguientes:
La edad. El riesgo de presión arterial alta aumenta con la edad. Entre los 40 y 60 años, la presión arterial alta es más común en los hombres, mientras que las mujeres son más propensas a desarrollar presión arterial alta después de los 60 años.
Raza. La presión arterial alta es particularmente común entre las personas con ascendencia africana, la cual se desarrolla, a menudo, a una edad más temprana que en los blancos. 

Antecedentes familiares. La presión arterial alta tiende a ser hereditaria.

Tener sobrepeso u obesidad. Cuanto más pesas, más sangre necesitas para suministrar oxígeno y nutrientes a tus tejidos. A medida que aumenta el volumen de sangre que circula a través de los vasos sanguíneos, también lo hace la presión sobre las paredes arteriales.

No hacer actividad física. Las personas sedentarias tienden a tener una mayor frecuencia cardíaca. Cuanto más alto sea tu ritmo cardíaco, más esfuerzo debe hacer el corazón con cada contracción y más fuerte es la fuerza que se ejerce sobre las arterias. La falta de actividad física también aumenta el riesgo de sobrepeso.

Consumo de tabaco. Fumar o masticar tabaco no solo eleva la presión arterial temporalmente, sino que los químicos del tabaco pueden dañar el revestimiento de las paredes arteriales. El tabaquismo pasivo también puede aumentar el riesgo de enfermedad cardíaca.

Demasiada sal (sodio) en la dieta. Demasiado sodio en tu dieta puede hacer que el cuerpo retenga líquidos, lo cual aumenta la presión arterial.

Muy poco potasio en la dieta. El potasio ayuda a equilibrar la cantidad de sodio en las células. Si no incluyes suficiente potasio en tu dieta o no retienes una cantidad suficiente de dicho potasio, se puede acumular demasiado sodio en la sangre.
Consumir demasiado alcohol. 
Estrés. 

Ciertas afecciones crónicas

El exceso de presión sobre las paredes de las arterias que provoca la presión arterial alta puede dañar los vasos sanguíneos y los órganos (corazón, cerebro, riñones, etc,). Mientras más alta sea la presión arterial y más tiempo pase sin controlarse, mayor será el daño.

La presión arterial alta no controlada puede ocasionar complicaciones como las siguientes:
Ataque cardíaco
Accidente cerebrovascular. 
Aneurisma.
Insuficiencia cardíaca. 
Vasos sanguíneos debilitados y estrechados en los riñones, esto puede provocar su funcionamiento anormal 
Vasos sanguíneos engrosados, estrechados o desgarrados en los ojos. 
Síndrome metabólico. 
Problemas con la memoria o con el entendimiento.
Demencia.
Como controlar la presión arterial
Reduce el exceso de peso. La presión arterial a menudo aumenta cuando se aumenta de peso.
Haz ejercicio regularmente.
Lleva una dieta saludable.
Reduce el consumo de sodio (sal) en tu dieta.
Limita la cantidad de alcohol que bebes.
Dejar de fumar. 
Adapta tu dieta acorde a tu edad y a las indicaciones de tu médico.
Reduce el consumo de cafeína. ...
Reduce el estrés.
No te automediques
Consulta a tu médico por lo menos cada dos meses..
Toma regularmente la medicación en los horarios e intervalos indicados por tu médico.
 

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