sábado 23 de marzo de 2019 - Edición Nº368
Editor Platense » El Lobo y El Pincha » 10 mar 2019

COMENTARIO

La designación de Germán Delfino fue una falta de respeto para un clásico con tanta historia

El juez no puede dirigir ni un partido en la esquina de su casa y resulta que lo premiaron con un Estudiantes-Gimnasia


Por:
Alejandro Salamone

Una pena para el hincha del fútbol en general. Una alegría para los hinchas de Estudiantes. Y una calentura bárbara para los de Gimnasia. Eso generó Germán Delfino, el árbitro designado para el clásico platense que acomodó el encuentro a su conveniencia, sabiendo de que por la ineptitud de la AFA y los organismos de seguridad, ya no se puede jugar con público visitante. 

El partido era de trámite parejo, muy parejo, hasta que Delfino se encargó de hacerlo desparejo. No midió con la misma vara dos infracciones en el medio de la cancha, la primera de Mariano Pavone que pegó un codazo fuerte a Piovi y quedó dentro del campo, y la segunda una infracción de Faravelli a la Gata Fernández que pudo haber sido amarilla, más aún en un clásico, pero fue roja. Y a partir de ahí el partido dejó de ser partido, con un Gimnasia de recursos limitados y un Estudiante que también tiene recursos limitados pero aprovechó el hombre de más hasta el final.

Delfino, que ya casualmente echó tres veces a Faravelli en distintos encuentros, y que fue parado por sus malos desempeños, ahora insólitamente le dieron el  "premio" dirigir el clásico de la Ciudad. ¿Qué les importará a los hinchas de Estudiantes? y está bien, porque lo que interesa es ganar, pero sí les importa a los hinchas de Gimnasia que se juegan cosas importantes porque el descenso acecha y hay que sumar.

Tan mala fue la actuación del árbitro que la AFA lo pararía tres fecha hasta el final del torneo (ver nota aparte haciendo click aquí).

Del encuentro poco y nada. El gol de Albertengo luego de un centro fue error de la defensa tripera que no marcó a nadie. Pero después del tanto ninguno de los dos equipos generó mucho. El Lobo porque no tenía recursos para ir, y encima Ortiz se equivocó en los cambios, pues los ingresos de Melluzo y Monti no resolvieron nada, y en la delantera dejó a Silva y sacó a Jan Hurtado cuando este último se había mostrado más incisivo que el tanque en todo el primer tiempo. 

A Estudiantes no le costó mucho, en ese contexto, parar un poquito la pelota y llevarse un triunfo valioso para sus aspiraciones de sumar puntos porque el año que viene también deberá pelear abajo en el promedio de descenso.

Para coronar una noche de terror, Delfino echó mal en el último minuto del partido a Mateo Retegui que ni siquiera cometió falta, pero lo hizo para compensar lo desastrozo que había sido en sus fallos perjudicando al equipo visitante.

Es una pena para el fútbol que árbitros como Germán Delfino dirijan partidos, no solamente clásicos, sino cualquier partido, porque sincesaremente no pueden controlar ni un encuentro en el terreno de la esquina de casa.

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