domingo 21 de abril de 2019 - Edición Nº397
Editor Platense » La Plata » 10 feb 2019

NOTA DE OPINIÓN

Los animales en su lugar y los humanos en el suyo

Hay que cuidar a los perros, gatos y caballos, pero también debemos cuidarnos los humanos y no caer en la humillación


Por:
Alejandro Salamone

Desde tiempos ancestrales los humanos se valieron de los animales para subsistir, sobrevivir y adaptarlos a sus necesidades. Así el humano domesticó al Lobo a cambio de cuidarlo y lograr su compañía -hoy reflejado en el perro- y también utilizó al caballo como animal de traslado y de carga. Son dos ejemplos pero hay muchísimos más que ahora no vienen al caso mencionar. Lógicamente está muy bien cuidar a los animales, no maltratarlos y es políticamente correcto expresarse a favor de eso porque genera simpatía y adeptos. ¿Pero cuál es el límite cuando entra en juego la dignidad de las personas?.

Víctor Hugo Carabajal es representante de la Federación Argentina de Carreros, Cartoneros y Recicladores que el jueves pasado se movilizó a Control Urbano junto a decenas de compañeros a expresar sus quejas contra la Comuna porque no sólo les secuestran los caballos y las monturas sino que además "nos humillan" dijo.  ¿Cómo los humillan?, le preguntaron, y respondió: "Nos dicen que tiremos del carro cuando nos secuestran las cosas, yo creo que es humillante porque no son nadie para darnos órdenes y porque no somos animales, en todo caso somos personas con familias que necesitamos trabajar y lo hacemos de esta manera porque no encontramos ni sabemos otra".

Los operativos de la Municipalidad para cuidar a los caballos son apoyados por agrupaciones proteccionistas de animales que aseguran que los caballos sufren al tirar del carro lo cual puede ser real o no, porque están aquellos carreros que adoran a sus animales y lo cuidan mejor que nadie aunque los usen para trabajar en una Ciudad que, también es verdad, debe terminar con la tracción a sangre pero sin humillar a nadie.

Ahora... esos proteccionistas se fijan en el sufrimiento del caballo pero no del que puedan padecer las personas, es duro y politícamente incorrecto decirlo pero pareciera ser así. 

"Tire usted del carro", les dicen a los viejos botelleros cuando les sacan los caballos ¿Y los proteccionistas de los humanos?  donde están, ¿no aparecen?.  Bien podría ser el Estado en este caso el proteccionista de los humanos, el que le quite los caballos para terminar con la tracción a sangre pero al mismo tiempo les ofrezca una solución laboral en el contexto de un País cada vez en peores condiciones económicas por un Gobierno que apuesta a los préstamos del FMI y los ajustes sangrientos. Por eso también hay más carreros, más caballos que tiran de carros, más gente pidiendo en la calle y menos trabajo digno.

Los proteccionistas de animales celebran ante cada rescate de caballos "maltratados", animales que históricamente, desde tiempo ancestrales, se adaptaron a ese trabajo sin sufrir porque si se los utiliza adecuadamente no sufren por llevar peso, claro un peso acorde a su fuerza. Y si no se los utiliza adecuadamente está bien que intervenga el Estado para que eso no ocurra, pero al mismo tiempo se debería observar al humano y preguntarse por qué usa a ese caballo, y no invitándolo a "tirar del carro" como si se tratara que el caballo fuera él. Se celebra el rescate de los caballos y a las personas con familias sin trabajo ¿quién las rescata?.

Si la discusión deriva hacia el lado del tránsito en las calles platenses cada vez más atascadas de coches de todos los tamaños, seguramente que la tracción a sangre -no las bicicletas- de los carros genera inconvenientes, pues hace que la circulación de vehículos preparados para andar cada vez más ligero se torne lenta y hasta peligrosa. Pues los expertos en la materia deben buscar la solución para que de una vez por todas se termine con eso de que los caballos troten o galopen por la Ciudad, pero no deberán descuidar a quienes se valen de ellos para juntar botellas, cartones, hierros y demás materiales reciclables para sobrevivir y mantener familias. 

La humillación que siente una persona cuando se le dice que tire de un carro del que no va poder tirar porque no tiene la fuerza de un caballo no tiene razón de ser ni tampoco justificativo. Los animales en su lugar y los humanos en el suyo.

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