miércoles 08 de abril de 2020 - Edición Nº750
Editor Platense » Policiales » 29 ene 2019

EL CASO DE LA ODONTÓLOGA

El testimonio clave de un amigo de Campos, ¿qué dijo ante la Justicia?

Admitió que se encontraron horas después de la desaparición de la profesional y reveló aspectos personales de la vida del principal sospechoso que tiene la causa


Por:
Nicolás Fábrega

Además de la declaración de Cecilia Carmen Bonazza, esposa de Abel Campos, en las últimas horas también se presentó ante la fiscal Ana Medina una persona que podría resultar de vital importancia en la causa que investiga la muerte de la odontóloga Gissella Solis Calle (47). Se trata de un amigo íntimo del hombre, a quien conoció en 1981 en el servicio militar, dentro del Pabellón número 7 de City Bell, y con quien luego compartió el frente de combate en la Guerra de Malvinas. 

Eduardo Daniel Scali, de 56 años y domiciliado en Guernica, resaltó que Campos se estaba por jubilar, y que “una vez jubilado no se iba a bancar mucho a Cecilia, y que en uno o dos meses se iba a ir de la casa”. En su testimonio afirmó que él le dijo que “quería ser feliz y ella era mala gente”. El hombre agregó que Campos “era jodido con ella y la ignoraba cuando estaba enojado. Decía que se hacía lo que él quería. No se separaba para no perder lo invertido. Conmigo era divertido y alegre”.

Confirmó que vio al principal sospechoso de la desaparición de la profesional el miércoles 16, horas después de la última comunicación que tuvo la mujer con su hermana. “Me llamó para pasar a buscar el dinero que le debía por la venta de un lechón. Dijo que tenía que hacer un trámite en Brandsen y que aprovechaba para venir a casa. Llegó a las 14.30 ó 15. Yo estaba durmiendo y lo atendió mi  mamá, que le dio los 1200 pesos (de la deuda)”. 

A continuación tomaron unos mates “y me pidió prestados $10.000, pero no me extrañó porque ya lo había hecho otras veces. Después me comentó que era su último día de trabajo porque se jubilaba y me preguntó si tenía balas del calibre 22 para la carabina, que es con la que mata a los lechones que cría. Le dije que no.

A las 17 se fue porque tenía que ir a sacar un crédito pero antes de que se vaya le comenté que las ruedas de mi camioneta estaban un poco gastadas y me dijo que su auxilio estaba perfecto. Le pedí si podíamos cambiar una de mis cubiertas por su auxilio pero me respondió que después lo veíamos. Yo insistí y me dijo que no, que tenía herramientas y una pala en la camioneta y que tenía que sacar todo y no podía porque estaba apurado. Le pedí entonces que me llevara unas cuadras para comprar unas bolsas de papa, le dije que él se quedaba con algunas, y ahí me dijo que tenía el baúl lleno de cosas”.

Reveló que ese día Campos “estaba muy bien vestido” y que “llegó transpirado. Me dijo que había pasado la noche con un tirito”. Por ese motivo, por tener un supuesto encuentro el martes, fue que no llevó su Nissan al taller, como tenía previsto. “La iba a dejar el martes para arreglar el bombín del embrague pero no lo hizo porque la iba a necesitar durante la cita para movilizarse”.

Afirmó que conocía a Gissella, a quien vio “algunas veces, incluso en IOMA (donde trabajaba Campos). También él la trajo a Guernica, donde iba a poner un consultorio, aunque después el proyecto no prosperó”. 

Por último, admitió que como excombatientes son atendidos por una psiquiatra en el Centro de Salud Mental Malvinas Argentinas de Capital Federal y que toman antidepresivos, aunque “no sé si él lo estaba tomando”. Lo que sí pudo detallar fue que Campos visitó a la profesional la semana previa a la desaparición de la odontóloga con el fin de “sacar una carpeta psiquiátrica hasta que pueda ingresar la carpeta de jubilación al IPS”. 
 

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