viernes 06 de diciembre de 2019 - Edición Nº626
Editor Platense » Salud y Jubilados » 19 ene 2019

Alerta por la fiebre amarilla


Buenos Aires, 19 enero (NA) -- La elección del destino Brasil como lugar de veraneo trae aparejado el riesgo de contagio de la fiebre amarilla, ya que allí es endémica.

La población se ve entonces permanentemente afectada por el mal para el que no hay tratamiento ni cura, aunque sí existe prevención.

En primer lugar se debe evitar la picadura de mosquitos con el uso de repelentes, así como proteger a los niños/as y lactantes, usar ropa adecuada y vacunarse.

La fiebre amarilla es una enfermedad viral, febril y hemorrágica que no tiene tratamiento específico.

Los profesionales de los Centros de Diagnóstico DIM consideran muy importante alertar sobre la prevención del contagio mediante la vacuna, ya que además de ser la medida más eficaz, segura y asequible, solo es necesaria una dosis de por vida para conferir inmunidad y protección sin requerir refuerzo.

Un solo caso confirmado debe ser considerado como brote propagándose por el vector (mosquito aedes aegypti) sobre todo en lugares donde la población tiene escasa o nula vacunación y hay gran proliferación de ese tipo de insectos.

Se considera que el verdadero número es de 10 a 250 veces mayor que los notificados en la actualidad y en épocas de gran movilidad como las vacaciones, las personas son más vulnerables al contagio debido a que el virus se desplaza, ya que no en todas partes del mundo se exige presentar certificado de vacunación para poder viajar.

DIAGNÓSTICO Y SÍNTOMAS.

El diagnóstico es difícil en fases tempranas y tiende a confundirse con otras enfermedades.

El período de incubación es de tres a seis días.

Muchos casos son asintomáticos, pero los síntomas más frecuentes son fiebre, dolores musculares sobre todo en la espalda, pérdida del apetito, dolor de cabeza, náuseas o vómitos.

En la mayoría de los casos los síntomas desaparecen en tres o cuatro días.

Sin embargo, una proporción muy pequeña de pacientes entra a las 24 horas de la remisión en una segunda fase más tóxica, donde vuelve la fiebre más elevada y se ven afectados varios órganos (generalmente hígado y riñón).

En esta fase se presenta la ictericia (color amarillento en la piel y los ojos) lo que da el nombre a la enfermedad.

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