viernes 14 de diciembre de 2018 - Edición Nº269
Editor Platense » Salud y Jubilados » 7 dic 2018

Mitos y verdades de la actividad física


Por:
Guillermina Negro (*)

Por la falta de información se han generado ciertos “mitos y falsas creencias acerca de la actividad física”. En esta nota te contamos detalladamente cuáles son y cómo modificarlos.

Sabemos a ciencia cierta que hacer actividad física es fundamental para mantenerse sano pero cuidado, muchas veces la ignorancia y la falta de conocimiento respecto de cómo llevar a cabo una buena rutina de ejercicios puede resultar mas que en un beneficio, en un verdadero detrimento y deterioro para nuestra salud. Es importante que la sociedad toda, tenga conocimiento y tome conciencia de cuales son en realidad los mitos y las verdades sobre la actividad física para lograr los resultados deseados sin generar daño alguno y poner en riesgo su salud. Hoy en día, contamos con una gran cantidad y variedad de recetas milagrosas y prometedoras, entrenamientos que te hacen perder kilos instantáneamente, productos que sin esfuerzo físico alguno supuestamente te hacen desaparecer la grasa corporal, o bien, productos que te hacen crecer el volumen de los músculos como por arte de magia, en fin…., grandes mentiras que solo buscan aprovecharse de la poca voluntad de mucha personas, quienes básicamente prefieren que todo venga “regalado” y obtener así, resultados inmediatos y asombrosos sin realizar esfuerzo físico alguno.

 

Mito: “Con abdominales se reduce la grasa”. Uno de los mitos más comunes y que mas escuchamos es que “si hago abdominales se me reduce la grasa corporal”. Gran error! Lo que se hace básicamente es fortalecer las paredes del estomago! Cabe destacar que “la dieta es tan importante como el entrenamiento”. Puedes someterte a sesiones interminables de abdominales, pero si no llevas un control adecuado de tu alimentación no lograras los resultados deseados. Además, si se esta con unos kilos de mas y lo que se busca es conseguir unos abdominales perfectos, en principio, no hay que centrarse en el trabajo de estos músculos específicamente, sino enfocarse en un entrenamiento “completo” de todo el cuerpo, incluyendo la realización de ejercicios aeróbicos (continuos, de larga duración y de moderada intensidad), como así también, llevar a cabo ejercicios de fuerza, para lograr esa reducción de grasa corporal que saque a relucir el abdomen. Tengamos presente que cuando hay presencia de grasa en el tejido subcutáneo (la que da ese aspecto tan prominente a la zona en cuestión), hacer solamente abdominales sin un trabajo aeróbico (aquel que nos permite la degradación de las grasas), se obtendrá como resultado tan solo un aumento del volumen.

 

Mito: “Levantar pesas hace que los músculos se vuelvan grandes y con apariencia masculina”. Falso! Muchas mujeres piensan que realizar entrenamiento de fuerza las transformará en modelos de revistas de físico culturismo, o bien, que estos ejercicios están destinados pura y exclusivamente a los hombres. Para desarrollar una musculatura prominente (hipertrofia) necesitaríamos muchas horas de ejercicios entre otros factores! Esta demostrado que en las mujeres posmenopáusicas realizar ejercicios de fuerza (dos veces a la semana) conlleva a un aumento en la densidad mineral ósea, ya que a medida que envejecen, la pérdida de fuerza y de músculo las hace más vulnerables a los efectos de la osteoporosis. A esto se le suma que este tipo de entrenamiento ayuda a mantener la masa muscular mientras se pierde peso graso, aumentando la tasa metabólica y quemando más calorías en reposo; en otras palabras, levantar pesas es beneficioso para nuestro cuerpo, nos ayuda a bajar de peso como así también, a tonificar y a darle forma a los músculos.

 

Mito: “Si no puedo ir al gimnasio tres veces por semana, voy solo un día y trabajo más”. Hay quienes piensan que con ejercitarse una vez y en exceso (a una intensidad inadecuada) están beneficiando su cuerpo. Grave error! Cuando uno programa una rutina de ejercicios tiene que ser armada en tiempo y forma. Hay que dosificar; no se puede hacer y acumular todo en un mismo día! De esta manera, el organismo no lo registra como una actividad benéfica, todo lo contrario. Debe dividirse en dos o tres estímulos semanales como mínimo, para que el cuerpo se pueda ir adaptando al esfuerzo e ir aumentando  progresivamente la  intensidad de trabajo. Hay personas que hacen ejercicio solo los fines de semana y en muchos de los casos lo hacen con una intensidad que no es la apropiada ni la adecuada para su edad y condición física; piensan que esto les ayudara a mantenerse en forma pero lo cierto es que a corto, a mediano o largo plazo esto puede causarle un perjuicio para su salud (desencadenando cierto tipo lesiones, desgarros, o bien, problemas cardiacos entre otros.).

 

Mito: “Después de cierta edad el ejercicio no nos ayuda a mejorar”. Totalmente falso! Es cierto que lo ideal es comenzar a realizar actividad física a temprana edad y no interrumpir el hábito a lo largo de la vida, pero también es mejor comenzar ahora así no lo hayas hecho antes (independientemente de los años que tengas, la edad no es un limitante para el ejercicio físico), debemos tomar conciencia de lo importante que es realizar actividad física de manera regular, sistemática y constante, erradicando así,  de forma definitiva el sedentarismo (inactividad física) de nuestras vidas que tanto daño produce al organismo deteriorando de manera considerable nuestra salud y nuestra calidad de vida.

 

Mito: “La relación entre grasa y músculo aumenta con la edad”. En términos generales es correcto! La verdad es que es difícil de determinar que cantidad de este incremento de grasa corporal se debe a la edad y cuanto depende de la disminución de la masa muscular que acompaña a la falta de actividad física (sedentarismo). De seguro las personas de mediana edad que continúan realizando actividad física a lo largo de sus vidas, presentan un cuerpo mucho mas moldeado y mas magro que quienes son sedentarios y no realizan actividad física alguna, pero lo cierto es que aun así,  tienden a engordar un poco con el paso de los años.

 

Mito: “Transpirar ayuda a bajar de peso”. Falso! Si el objetivo es bajar de peso, debemos dejar en claro que transpirar no sirve, (transpirar mucho no es sinónimo de disminución de grasa corporal) Para bajar de peso, se deben consumir las grasas por combustión, es un proceso bioquímico y no algo que salga por los poros. El riesgo es que al perder determinada cantidad de líquido también se pierden sales y estas intervienen en el metabolismo de todas las células, entre ellas, en el metabolismo de las células  cardiacas y si estas por consiguiente tienen faltantes de calcio, sodio y potasio, hay riesgo de que se produzca un paro cardiaco. Es fundamental que tengamos presente entonces que el sudor no esta directamente vinculado con la pérdida de peso. La sudoración es un mecanismo de termorregulación, esto es, si una persona suda mucho es porque su cuerpo esta realizando un gran esfuerzo para regular su temperatura, razón por la cual, es muy importante tener una buena hidratación mientras realizamos actividad física para que el cuerpo pueda continuar con el proceso en cuestión. Lamentablemente, hoy en día, son muchas las personas que creen que al sudar muchbo pierden peso graso, razón por la cual hacen actividad física cubiertas de ropa gruesa o envueltas en plásticos o en fajas. También concurren a los saunas y permanecen ahí, durante horas con la intención de sudar lo más posible, pues ellas piensan que cuanto más suden mas peso perderán (grave error). Es importante saber y tener presente que esta practica esta absolutamente contraindicada puesto que no solo que no se consigue perder peso (lo que se pierde es solo agua y en cuanto se repone el liquido se recupera el peso perdido), sino que además se impide la quema apropiada de grasas, pues estas no se pueden eliminar cuando hay presencia de deshidratación, sumado a que también en estos casos, el organismo se torna incapaz de termorregularse. Además, sudar en exceso puede causar alteraciones importantes en las funciones que realizan los sistemas cardiovascular, metabólico y endocrino. Finalmente, puede causar la perdida de sodio y potasio, lo que puede producir molestos calambres, es por eso que, durante el ejercicio hay que hidratarse en forma constante. Si lo que Ud. desea es bajar de peso, “ejercitarse con fajas térmicas, chalecos de nylon,  ropa gruesa, envueltos en plásticos, con el uso de geles termogenicos o bien, internándose en un sauna durante horas para sudar lo mas posible, ninguno de estos recursos lo ayudaran con el objetivo deseado”. Claro que obtendrá una perdida de peso pero será la resultante de una riesgosa deshidratación y volverá a subir esos kilitos ni bien se hidrate nuevamente.

 

(*) Profesora en Educación Física UNLP (Universidad Nacional de la Plata. Miembro de AGA (Asociación Gerontológica Argentina). Directora/Profesora del Gimnasio para mayores de 50 años de la ciudad de La Plata.

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