viernes 22 de marzo de 2019 - Edición Nº367
Editor Platense » Nacionales » 29 nov 2018

FOTOPERIODISMO

Memoria activa y pedido de justicia a un año del asesinato de Rafael Nahuel


Por:
Mauricio Bustos y Juan Florencio Cicale

Se cumplió el pasado 25 de noviembre el primer aniversario del asesinato de Rafael Nahuel durante la represión al Lof Lafken Winkul Mapu en territorio recuperado mapuche. A un año de un crimen de Estado a la medida de intereses turísticos y comerciales, edificado con las balas de cinco fuerzas represivas en un accionar sin precedentes, los responsables políticos y materiales permanecen impunes y no hay señales que permitan inferir un cambio radical de situación en el futuro inmediato. Por ello, la memoria y la constancia en el reclamo es fundamental para que nuestro pueblo no se acostumbre mansamente a olvidar.

Rafa de 22 años, soñaba con criar conejos y tener un caballo que le anduviera por caminos donde reinventar y torcer los márgenes grises que este sistema tiene como propuesta para las grandes mayorías. Soñaba con poder vivir con los suyos, en sus tierras y poder ejercer su cultura con libertad.

Pocos meses habían pasado de la detención de Facundo Jones Huala, la represión en Cushamen y la desaparición seguida de muerte de Santiago Maldonado. El gobierno, en su afán de criminalizar al pueblo mapuche y crear un enemigo a medida de los terratenientes, montó un operativo de fuerzas federales con el grupo Albatros de la prefectura, gendarmería y con apoyo de la policía provincial para desalojar la ocupación. Los medios de comunicación afines a los intereses económicos de la clase gobernante, tergiversando los hechos, informaron que el territorio estaba ocupado por unos “cien miembros de la RAM”.

En total fueron 114 disparos efectuados por 6 prefectos. Bastó uno para herir de muerte a Rafa. La autopsia confirmó que la 9 milímetros lo alcanzó por la espalda mientras huía de la represión cerro arriba. Para dar más precisiones y dejar en claro que no le dispararon a un agresor (como aún hoy quienes ordenaron reprimir a quienes lo recordaron), la bala ingresó por el glúteo y se alojó en el tórax. ¿Será que Rafa peleaba y atacaba a los represores con su espalda?

Con Rafael agonizando en la montaña, Fausto Jones Huala y Lautaro González improvisaron con sus manos y la ropa disponible una precaria camilla. Tras entregar el cuerpo de Rafa junto a las últimas esperanzas de vida, fueron detenidos e incomunicados durante cuatro días. Las autoridades prohibieron el ingreso de ambulancias al lugar y el cuerpo inerte de Rafa fue arrastrado por el pedregal por la policía, rompiéndole la cabeza. Mientras otros integrantes de la comunidad yacían heridos en la montaña, Fausto y Lautaro fueron imputados en la causa caratulada como “muerte por causa dudosa” iniciando así una persecución judicial sobre los miembros del Lof.

Rafael Nahuel no tenía pólvora en las manos. La teoría del enfrentamiento instalada por el Ejecutivo y la Justicia, y abonada por los medios de comunicación, se cae por su propio peso. El gobierno nacional, con Patricia Bullrich a la cabeza, eligió al pueblo mapuche como enemigo interno para montar una campaña nacional de demonización que legitime el uso de las fuerzas represivas en los futuros embates contra el conjunto de la clase trabajadora y los sectores populares.

Las pericias determinaron con exactitud que la bala que alcanzó a Rafael salió del arma del Cabo Primero Francisco Javier Pintos. Sin embargo, el Cabo Primero negó haber disparado el arma, aunque no haya podido explicar el faltante de proyectiles en el cargador. Las declaraciones de los restantes integrantes del grupo Albatros que testimoniaron ante el juez Villanueva hicieron nuevamente alusión a un supuesto enfrentamiento, sembrando contradicciones en relación al armamento con el que subieron a la montaña en la incursión a la comunidad. Insisten en que Pintos no subió con su subfusil MP5 del cual salió el disparo que mató a Rafael, sino que quien portaba esa arma era el Cabo Segundo Obregón, cuyos proyectiles no son compatibles con la bala que mató al joven mapuche. Así la estrategia propiciada por Bullrich es seguir sosteniendo la teoría del enfrentamiento, aunque no pueda acreditarse la presencia de armas en manos de ningún miembro de la comunidad. El juez Villanueva continúa este mismo camino y sigue buscando restos de pólvora en la ropa de Fausto Jones Huala, Lautaro González y del propio Rafael Nahuel, aunque las pericias ya desecharon dichas teorías.

Y la historia no cambia. Nuevamente las fuerzas de seguridad, en este caso del Estado provincial de Río Negro con apoyo de la nacional Policía de Seguridad Aeroportuaria, reprimieron a mapuches y familiares de Rafael Nahuel cuando se manifestaban frente al Juzgado Federal de Bariloche reclamando justicia a un año del asesinato del joven.

Mientras el asesino de Rafael sigue impune y en libertad las fuerzas de seguridad descargan sobre los manifestantes que reclamaban justicia y que el juez Leónidas Moldes los reciba.

El juez se negó a recibirlos. Luego de manifestar su repudio al desprecio del Poder Judicial, los manifestantes comenzaron a irse y fue ahí cuando la Policía de Río Negro los emboscó contra la vereda, deteniendo a varias personas y privando de la libertad durante varios minutos a la madre, el padre y los hermanos de Rafael Nahuel sin dejarlos transitar.

Como respuesta a estos actos de represión y criminalización de la movilización y el reclamo popular, es que se realizó un acto en CABA, frente al Monumento de Roca, en donde Juan Florencio Cicale captó las imágenes que presentamos en esta Galería de Fotoperiodismo que te invitamos a recorrer.

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