lunes 19 de noviembre de 2018 - Edición Nº244
Editor Platense » La Plata » 5 nov 2018

CONTRA VIENTO Y MAREA

IOMA le sacó el traslado y con medio cuerpo paralizado hace 50 cuadras en silla de ruedas para llegar al hospital

Conocé la increíble fortaleza de Santiago, un joven marplatense que no puede contar con su obra social para que lo lleven a curar


Por:
María Paz Sala Espiell

Santiago Gabriel Luna es un joven de 25 años que vive en Mar del Plata, electrodependiente, se realizó 51 cirugías, tiene epilepsia, se sometió a un trasplante de riñón y sufrió dos ACV por los que perdió la movilidad del brazo derecho y de la pierna izquierda. En esas condiciones tiene que trasladarse en su silla de ruedas motorizada, no menos de tres veces por semana, unas 50 cuadras hasta la clínica donde lo atienden los médicos, seguido de cerca por su mamá, como lo muestra el video que acompaña esta nota.

Hasta hace un tiempo su obra social pública IOMA le cubría el traslado, pero ahora eso no sucede porque una deuda con los proveedores hizo que la empresa que lo llevaba le sacara el servicio. Su familia, desde Mar del Plata, lugar donde vive Santiago, se comunicó con el editor platense que ahora da conocer esta tremenda historia a sus lectores. 

Julieta, la mamá de Santi, contó que él está con internación domiciliaria conectado a un respirador artificial las 24hs., dependiendo todo el día de una persona que lo acompañe. A diario lo visitan kinesiólogos, una fonoaudióloga y una terapista ocupacional. Pero hay momentos que necesita el traslado a la clínica y en las condiciones que está, como puede, y siempre con Julieta a su lado, Santiago va: "Queremos que viva dignamente, que se sienta lo mejor posible y por eso luchamos día a día a brazos partidos", sostuvo la mujer.

Santiago es inmunocomprometido, que significa que la capacidad del organismo para combatir las infecciones se encuentra debilitada o reducida, y “hasta un resfrío lo puede matar” aseguró Julieta. Por eso es imposible que el traslado sea en un transporte público porque corre muchos riesgos de contagiarse de cualquier enfermedad.

Toma 12 medicamentos, 2 inyectables, el resto tiene que ser molido porque sufrió una reconstrucción de su estómago y está aprendiendo a comer de nuevo. Y otra vez: así se traslada Santiago hasta la clínica donde lo atienden los médicos, que queda a 50 cuadtras de su vivienda.

"No cuenta con traslado hacia el Hospital que lo trata porque IOMA no les paga a los proveedores, entonces la empresa no presta el servicio. Por tal motivo, tuvo que suspender dos turnos que tenía esta semana y los pasó a la semana entrante", apuntó Julieta, y agregó: "El recorrido es de casi 50 cuadras hacia la Clínica Colón que le hace el tratamiento, lo hizo muchas veces, pero no puede ser que esto siga así...".

Remarcó, además, la generosidad de los profesionales que atienden a Santiago: “Cualquier cosa los médicos vienen al departamento, pero hay cosas que le tienen que hacer que no pueden en casa”.

LA NECESIDAD DE MUDARSE

La urgencia que tiene Julieta hoy en día es, además del traslado del que IOMA debería hacerse responsable, la necesidad de mudarse; vive en un departamento chico donde no entra la cama ortopédica que necesita Santiago, pero no cuenta con los medios para alquilar. Consiguieron un lugar acorde, con la autorización del infectólogo, donde podrían vivir todos, pero sale $10.000 mensuales, dinero con el que no cuenta Julieta.

Con Santiago también viven Victoria (17) que tiene escoliosis y epilepsia y Nicolás (12) que padece hipertiroidismo y escoliosis deformativa.

Cualquier ayuda, los lectores pueden comunicarse con nuestro WhatsApp 221 612 4347 para hacer el puente con Julieta.

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