viernes 14 de diciembre de 2018 - Edición Nº269
Editor Platense » Salud y Jubilados » 19 oct 2018

Artrosis y Envejecimiento. “Hacer ejercicio físico con las articulaciones enfermas es fundamental”


Por:
Guillermina Negro, profesora de Educación Física (*)

Es indudable que los años no vienen solos, y la artrosis resulta ser, una enfermedad reumática, de esas compañeras que se vuelven inseparables a medida que vamos aumentando en años, deteriorando así, nuestra calidad de vida (tengamos en cuenta que la mayoría de las personas mayores de 70 años presenta síntomas de artrosis en alguna articulación por lo menos). Se trata de un proceso degenerativo de desgaste del cartílago, que afecta sobretodo a las articulaciones que soportan peso, o que tienen exceso de movimiento (como lo son, los dedos de las manos, las del pulgar, las rodillas, las caderas, el primer dedo del pie y la columna cervical y lumbar).

El envejecimiento y la sobrecarga de la articulación hacen que el cartílago se desgaste y de esta manera pierda ligereza y elasticidad. Los principales síntomas son el dolor y la limitación de la función articular, esta ultima se debe a que las superficies articulares, en lugar de estar acolchadas por el cartílago, se vuelven cada vez mas rugosas, y hacen contacto entre si.

La manifestación mas importante de esta patología es el dolor que se presenta por lo general, después de utilizar la articulación, se trata de un dolor vespertino y se calma o alivia con el estado de reposo de articulación en cuestión; la persona puede levantarse dolorida y sentir un poco de rigidez, motivo por el cual le cuesta iniciar la marcha pero luego de unos minutos la rigidez desaparece y al fin la persona puede movilizarse con mayor facilidad.

A medida que el hueso se destruye, se produce un proceso reparador, que consiste en formar hueso de nuevo, pero con características muy diferentes al hueso normal, este proceso es lo que se conoce principalmente en las vértebras, como picos de loro, pero que técnicamente se denominan osteofitos, cuando surgen estos picos de loro, empiezan a raspar mas, lo que produce así, mayor sensación de dolor y por ende, mayor limitación de la capacidad de amplitud de movimiento articular.

Son múltiples las causas de las artrosis y con frecuencia aparecen juntas en la misma persona, aumentando así, las posibilidades de desarrollar esta patología en cuestión:

-El envejecimiento. Hablamos entonces de una enfermedad directamente atribuible a las personas de edad avanzada, caracterizada principalmente por un importante desgaste de la articulación junto con una menor capacidad de recuperación de los tejidos propio del paso de los años.

-La herencia. En algunos casos puede existir una predisposición familiar.

-El sobrepeso y la obesidad. Predispone sobretodo a la aparición de la artrosis en las caderas y las rodillas ya que el sobrepeso acaba dañando el cartílago articular.

-Los trastornos por sobrecarga. Cuando la forma de la articulación o de un miembro no es la normal se produce un desgaste mayor en toda la articulación o bien, en la parte de ella que esta soportando el peso corporal.

-El exceso de uso. Produce el desarrollo de artrosis temprana o en lugares poco frecuentes (como los hombros, los codos, las muñecas, y los nudillos de las manos).

Para que el ejercicio físico produzca beneficios, tiene que ser sistemático, regular y constante, y hacer que la articulación se mueva en todo su rango de movimiento y fortalecer los músculos que la rodean (reforzarlos de manera tal que puedan amortiguar mejor los impactos).

El ejercicio es un método de prevención y tratamiento muy eficaz en esta patología, y en este sentido, el dolor es un buen indicador del límite de movimiento articular, tengamos en cuenta que si hay dolor, es señal de que se esta haciendo ejercicio en exceso, o bien, de que se lo esta haciendo mal. Recordemos que el ejercicio en estos casos, debe ser suave, sin cargar el peso y sin forzar las articulaciones para evitar así que se acelere la evolución de dicha enfermedad.

Si es excesivo, ya sea en tiempo, esfuerzo o intensidad, siempre será perjudicial para la salud, indefectiblemente se debe realizar ejercicio físico moderado (de estiramiento, de fortalecimiento y de postura) acorde con la edad y el estado físico de cada caso en particular. El ejercicio se debe compensar con el reposo de las articulaciones dolorosas, sin embargo, la inmovilización de una articulación tiende más a agravar la artrosis que a mejorarla.

Sabemos claramente que la artrosis es una enfermedad que aun no se puede curar de forma definitiva, pero los beneficios que se consiguen con el tratamiento adecuado de la misma, pueden ser muy importantes, permitiendo así, llevar en muchos de los casos  y por muchos años, “una vida prácticamente normal”.

(*) Profesora en Educación Física UNLP. (Universidad Nacional de La Plata). Miembro de AGA (Asociación Gerontológica Argentina) –Directora/Profesora del Gimnasio para Mayores de 50 años de la ciudad de La Plata.

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