viernes 06 de diciembre de 2019 - Edición Nº626
Editor Platense » La Región » 11 ago 2018

A lo Troglio: 1 a 0 y con el Bosque feliz

El Lobo debutó con una sonrisa en la Superliga. Superó como local a Argentinos Juniors por 1-0 con gol de Maidana, en contra de su valla, apenas iniciado el partido, y sumó su tercer victoria consecutiva desde que Pedro Troglio se volvió a hacer cargo del equipo.


Por:
Mauricio Bustos

 

Como en todo ámbito, en el futbolístico hay quienes gozan viendo jugar bien al fútbol, hay otros que se les ilumina el rostro cuando ven que sus jugadores ponen “mucho huevo” y no les interesa tanto el resultado final; también están aquellos que se desviven por analizar minuciosamente cada incidencia del juego, y otros que solos les importa ganar. Aquí van las instrucciones para leer este comentario: Si es de estos últimos, con los dos párrafos siguientes le alcanzará para informarse. Si es de aquellos que prefieren “el fútbol de alto vuelo técnico”, ya llegó lo suficientemente lejos en su lectura. Si en cambio le interesa analizar el juego del equipo, lo invito a leer casi hasta el final, y dejar su comentario. Pero si es de los que se apasionan cuando los jugadores de su equipo dejan hasta lo último sobre el césped, pues llegue hasta el final y termine acalambrado, como lo hicieron varios de los pibes triperos…

El fútbol afiatado y bien jugado pudo verse durante unos treinta segundos en el Juan Carmelo Zerrillo. Fue justo cuando movió el Lobo, la pelota viajó por debajo de un lateral a otro, Santiago Rosales recorrió todo lo ancho de la cancha con el pecho inflado y pinta de “rey del potrero”, Melluso se fue como una flecha por el lateral izquierdo dejando desairado a su primer marcador, buscó llegar hasta la línea de fondo pero el balón se le fue largo. Miguel Torren cometió la torpeza de prestarle más atención a la pelota que al juego, despejó mal casi sobre la línea de fondo, y el rechazo corto del central derecho del Bicho cayó en los pies del Monito Gómez que sacó un centro envenenado al área chica rival que alcanzó a conectar de cabeza Víctor Ayala. El balón llevaba destino de perderse afuera junto al segundo palo del arquero Lucas Cháves, pero allí apareció el pie de Mauro Maidana para intentar despejar y terminar haciendo imposible cualquier intento de Cháves por evitar el gol. Rapidísimo, como el programa que por más de treinta años puso en el aire Héctor Larrea, el Lobo se puso en ventaja y Pedro Troglio comenzó a frotar sus manos.

De allí en más, lo que ocurrió no fue mucho, aunque sí interesante de analizar. Gimnasia, con el resultado a su favor, pudo controlar el balón durante largos minutos y generar algunas preocupaciones a la última línea rival, pero careció de brillo y punch en la zona de definición, por lo que su supremacía se fue convirtiendo en improductiva.

Argentinos, que con este mismo técnico y gran parte de estos mismos jugadores, le había pegado un baile bárbaro al Lobo superándolo por 3-1 en el Bosque el 31 de marzo pasado, buscó hilvanar el juego a partir de la posesión del balón, pero se encontró con una presión alta y asfixiante del local, la cual le generaba una gran impotencia.

Para que esto ocurriera, Santiago Silva, que en los papeles aparece como el hombre que tiene que estar para definir en el área rival, se convirtió en un verdadero tanque todoterreno que da lucha en las dos áreas, en el círculo central y en cada porción del campo de juego en la que se pueda ir a pelear la segunda pelota. Además, desde ya, es el referente arriba para hacer las veces del pivot y aguantar la pelota para que desborden sus compañeros.

También implicó el desdoblamiento de Fabián Rinaudo, que se encargó de anular a Pisculichi y pelearse codo a codo con Machín, el sacrificio de Santiago Rosales, que si bien mostró 

destellos de habilidad, trabajó a destajo en la presión y en tapar los huecos que se generaban cuando Oreja pasaba al ataque. Quienes no lucieron en su juego, pero fueron fundamentales para mantener el cero en su propia valla fue la dupla de centrales que conformaron Coronel y Guanini, quienes tuvieron que pelear codo a codo con un Bobadilla con mucho oficio y habilidad, pero que salvo en una jugada aislada, jamás pudo poner en riesgo la valla muy bien custodiada por Alexis Martín Arias.

La figura del Lobo hay que buscarla por el lateral izquierdo. Lo de Matías Melluso no tuvo fisuras. No solo fue un dolor de cabeza cuando pasó al ataque por sorpresa, sino que anuló primero a Junior Benítez, quien terminó cambiándose de punta ante la paliza que le pegó el juvenil tripero, sino que jamás dejó subir a Sandoval, ni a Batallini cuando Berti lo mandó a flotar por su andarivel.

También fue importante lo del Monito Matías Gómez, que si bien por momentos pecó de individualista cuando se lanzó en ataque, su enorme despliegue hizo que fuera siempre rueda de auxilio para los volantes, e incluso para el mismo Melluso, cuando Argentinos buscaba sobrepoblar dicho sector del campo de juego.

Los ingresos de Tifner y el Bochi Licht le dieron aire al mediojuego albiazul cuando las fuerzas comenzaron a flaquear por el gran desgaste físico que hizo el conjunto de Troglio. El mismo aire que le permitió cerrar definitivamente en el complemento los caminos hasta su valla, y no tener que sufrir sobresaltos más allá de algún intento con pelota parada o disparo desde muy lejos que no complicaron demasiado al arquero.

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