martes 20 de octubre de 2020 - Edición Nº945
Editor Platense » Clubes y deportes » 17 oct 2020

Ateneo Popular: volver de a poco

La centenaria institución de Barrio Hipódromo retomó este mes las actividades autorizadas -vía protocolo- por el municipio local. Patín, taekwondo, gimnasia, a distancia y con pocos alumnos, como nueva normalidad


Por:
Fotos y textos: Patricio Cermele

POR PATRICIO CERMELE

Un barrio de “los de antes”: anchas veredas, calles angostas todavía con el viejo empedrado y su musgo, caballos a mano de los cuidadores cortando el paso de los autos, el bingo cerrado por la pandemia, el Favero de 117 y su Estación Sur esperando la apertura completa. Postales, ventanas, links de este 2020 inédito que cuece sentido entre los tiempos de la nueva normalidad.

Pasan los cuidadores con sus yeguas ya desatadas, ahora que dieron campana de largada al galope en el hipódromo local. Volver de a poco…

“Tenemos todo cerrado. No hay otra forma. Recién ahora, en octubre, con el protocolo municipal, empezamos de a poco sólo con tres actividades –taekwondo, gimnasia y patín- de las tantas que tenemos; y con algunos chicos, separados y a distancia”, empieza la charla Oscar Abelardo, el secretario del Ateneo, no sin soltar cierta resignación en la respuesta que me da por teléfono.

La sede de Ateneo Popular, en 39 entre 115 y 116, cuenta con un gran salón, allí donde siempre se hicieron las actividades más importantes: fiestas, actos, eventos, talleres de tango y folklore, las clásicas milongas que convoca a muchísimo vecino adulto mayor que responde a esa tradición histórica, recitales de todos los géneros musicales, y deportes de salón; y otros espacios similares, aunque más chicos, que le permiten ahora al club a autorizar actividades en simultáneo.

“El municipio nos dio permiso de seis a ocho personas”, agrega Abelardo. Pero, aún esto, las dificultades, como a tantos clubes que al menos perciben el subsidio estatal por tener una biblioteca pública, se dieron porque dejó de ingresar dinero por el cobro de la cuota social, por más “simbólica” que esta fuera en su valor. “La dejamos a voluntad. No podíamos hacer otra cosa, una vez que prohibieron abrir y se suspendió todo, siendo que los vecinos y los socios ya no podían hacer las actividades normalmente”, dice.

Los servicios que el club paga mensualmente, u otras facturas bimestrales, debieron empezar a solventarse con aportes originados en ahorros acumulados e, incluso, con colaboraciones directas de allegados y los responsables al mando de toda la gestión. A eso se suman los ingresos extras que dejaron de entrar en concepto de buffet -que funciona en un reducto tan bucólico como amable junto al patio central del inmueble- o por el alquiler de la canchita de fútbol 5 y el salón principal, para eventos, cumpleaños y actividades culturales de toda índole.

La vieja cancha de fútbol infantil en la rotonda de 32 y 120 que pertenecía a Ateno y aún conserva las pintadas

En el frente, del lado derecho de la puerta principal, la ventana muestra casi desmantelado el bar de cervezas artesanales que tenía la concesión de ese espacio, detenido en el tiempo desde aquellas últimas noches autorizadas de mediados de marzo. Una mesa grande deja ver varias herramientas sobre ella y envases vacíos de Stella, con el polvo de la época de la antigua normalidad. ¿La heladera? Desenchufada y vacía. Pero, dicen, la esperanza es lo último que se pierde. Y en eso están los clubes platenses azotados por deudas y falta de apoyo en plena crisis económica de pandemia.

Todavía se puede leer, en la página de Facebook del club, la imagen del afiche diseñado, en marzo, por la Peña Salamanca para celebrar lo que iba a ser el Carnaval Jujeño 2020 en el salón del Ateneo Popular, de seguro a lleno total: los nombres de los grupos -Coroico, Luis Bravo, Milena Salamanca- tapados por un improvisado banner cruzado de izquierda a derecha que reza “Evento Suspendido”. Comenzaba la cuarentena obligatoria por la pandemia. Siete meses atrás…

Ateneo, del Dique al Hipódromo

Ateneo Popular nació como institución en un inmueble mucho más modesto, del otro lado de la avenida 122 que hoy separa Ensenada de La Plata, en El Dique. Y recién en la década del ’40 se estableció en la sede actual de calle 39, donde más adelante se sumaría la renombrada Biblioteca Popular Bernardino Rivadavia, con más de 15 mil ejemplares a disposición de los lectores, orgullo de los atenienses de “sangre de buey y blanco”, como dice la leyenda son los colores que identifican a Ateneo Popular.

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