miércoles 23 de septiembre de 2020 - Edición Nº918
Editor Platense » Espectáculos y Moda » 8 sep 2020

Mulan 2020: una millonaria decepción

La pandemia obligó a estrenar esta súper producción en el servicio de streaming de Disney Plus pero la enorme inversión no se encuentra en la pantalla


Por:
Iñigo Montoya

Mulan de 1998 es un film animado que vive en los corazones de muchos espectadores y fue altamente adelantada al darnos una protagonista femenina empoderada, tomando la espada para defender la vida de su padre y el emperador. Es por eso que siempre hubo mucho escepticismo cuando se supo de su nueva versión live action, más teniendo en cuenta que las últimas veces que Disney hizo eso dio enormes bodrios como El Rey León (2019) o Dumbo (2019).

A diferencia de algunas de las otras versiones de clásicos animados,  claramente se la puede llamar una remaike, ya que hay cambios entre la original y la nueva. La película varía en cuanto a temáticas y especialmente en el tono. La de 1998 encontraba el balance entre lo divertido y lo serio, pero esta elimina el entretenimiento para ser una cinta que realmente se toma en serio a sí misma.

La directora de la película es la neozelandesa Niki Caro, a la cual la temática de la cinta le viene muy bien ya que ha sido un lugar donde ya ha trabajado antes en films como Whale Rider (2002) o la serie Anne with an E. Su trabajo es posiblemente de lo más rescatable que tiene la obra, ya que se ve un esfuerzo de recrear el género de cine Wuxia, el cual tiene ejemplos como El tigre y el dragón (2000).

De esta forma, nos encontramos con una cinta que posee un gran elenco pero que se siente desperdiciado con un guion que generó personajes profundamente unidimensionales, con poca o nula carga emotiva. Toda comparación entre la original y esta es arbitraria, pero hay que decir que la de 1998 se tomaba su tiempo en sentar las bases para que la decisión de Mulan de ir a la guerra tuviera peso y que el espectador la entendiera y apoyara. Aquí eso se pierde. Su padre es un macho opresor en varios momentos, y no queda claro porque ella arriesga su vida yendo a la batalla.

Es que pareciera que el guion fue escrito por dos facciones enfrentadas, una que quería diferenciarse completamente de la original y otra que quería respetarla a rajatabla, y producto del tire y afloje surgió Mulan 2020. Pero es en la protagonista donde esto se ve a las claras, ya que es claro que quisieron hacerla más fuerte y empoderada que la vez anterior, pero nos terminaron dando una especie de Capitana Marvel con espada que finge ser hombre, y ni siquiera le pusieron realismo a que parezca hombre.

La película tiene el maniqueísmo clásico de Disney, donde el malo es así porque le gusta la maldad y punto. Además de que los tiempos están manejados de una forma espantosa, Mulan y sus compañeros pasan en pocas escenas de jóvenes que nada saben de la guerra a virtuales máquinas de matar, y más teniendo en cuenta que la propia cinta aclara que no terminaron su entrenamiento.

Está claro que una vez más vemos a los grandes estudios vender feminismo pero no sabiendo hacerlo. El mensaje de la película original hablaba de como una mujer puede superar sus miedos y los convencionalismos sociales para ser lo que ella quiere. Pero ¿cuánta inspiración puede dar un personaje que por momentos parece una todopoderosa? Y que pareciera carecer de un conflicto interno que genere empatía y profundidad.

Finalmente, nos volvemos a encontrar con una película que posee todas las herramientas tecnológicas y el CGI, pero que pierde en lo más básico que es el saber contar su historia. El gran director Stanley Kubrick dijo “antes de lo cinematográfico está lo humano”, y es en ese aspecto donde Mulan 2020 hace aguas. Se puede tener 200 millones de dólares de presupuesto, pero si el guion (lo más barato de hacer) no sabe narrar la historia los errores y críticas atravesarán cualquier muralla.

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