miércoles 23 de septiembre de 2020 - Edición Nº918
Editor Platense » Espectáculos y Moda » 23 ago 2020

Crímenes de Familia: un alegato contra la justicia

El estreno de Netflix entra en el mundo judicial y en como este puede ser otro eslabón en la violencia de género


Por:
Iñigo Montoya

El cine argentino presenta una cinta muy anclada en este tiempo y que entra a una zona no tan explorada que es el “cine judicial”. La película está escrita y dirigida por Sebastián Schindel, autor de El Hijo (2019), El patrón: radiografía de un crimen (2014) y el documental Que sea rock (2006), y cuenta la historia de Alicia (Cecilia Roth) una mujer en medio de dos procesos legales que la llevarán en un viaje de transformación.

Hollywood ha hecho un género en sí mismo a los films sobre juicios y los trasfondos de jueces y abogados, podemos pensar en Cuestión de honor (1992), Philadelphia (1993), Matar a un Ruiseñor (1962) y más cercano en el tiempo series como Better Call Saul. Son relativamente pocas las obras argentinas que entraron a ese terreno, las causas pueden ser muchas, pero claramente en EE.UU han creado una forma de representar los procesos judiciales que dictan mucho de la realidad pero funcionan frente a la pantalla.

Lo primero que destaca de la cinta es su elenco, claramente hay grandes actores y actrices participando en ella. Cecilia Roth realiza uno de sus mejores papeles de los últimos años y por momentos es el gran sostén de la película, y está muy bien acompañada por Miguel Angel Solá y Yanina Ávila, una actriz poco conocida pero que realiza una actuación muy precisa con un personaje difícil y clave en la historia.

La cinta tiene un mensaje muy claro y busca llevarlo adelante, eso la hace entrar en una categoría que es llamada “cine panfletario” de forma peyorativa. En el contexto actual hay una especial atención en este lugar ya que muchas grandes producciones fracasaron al querer poner un mensaje en pantalla y no pudiendo plasmarlo de forma orgánica. Es un  cine que muchas veces camina en el límite entre lo obvio y lo profundo.

De este modo, nos encontramos con una película sobria que sabe a dónde llegar pero que se toma su tiempo en acomodar todos los detalles para que el mensaje llegue a su debido tiempo, sin que la narración se vea afectada. La forma en que está contada la historia es un elemento clave, siempre es central el punto de vista de la protagonista, pero al ser un film judicial se nos muestran las distintas versiones de los hechos.

En cuanto a la dirección esta toma muchas decisiones acertadas como planos introspectivos o dejar quieta la cámara a la hora de las declaraciones para que las reacciones de los personajes ayuden a dejar en claro sus intenciones. La película sabe que los protagonistas están viviendo un infierno interno por lo cual no necesita movimientos de cámara caóticos para exagerar eso.

Ningún juez ni abogado tiene realmente protagonismo, eso es otro acierto del film, ya que La Justicia es prácticamente un personaje en sí mismo, y posiblemente sea un antagonista. Hay un desarrollo hacía como la justicia funciona, los pobres reciben el asesoramiento del Ministerio público con letrados que tienen poco o nulo interés en ellos. Mientras que los ricos pueden pagar abogados que hacen avanzar las causas donde les conviene y a mayor capital hay más posibilidades de pagar impunidad.

De esta forma, Existen polémicas sobre los puntos flojos de la película, creo que tiene un guion sólido y que son más los aciertos que los errores. No obstante tiene sus momentos de un mensaje puesto de forma obvia o demasiado explícita, especialmente en una escena donde el personaje de Paola Barrientos aparece con un pañuelo verde en el fondo del plano. Si bien dado el contexto de la secuencia  eso tiene mucho sentido si es verdad que es un detalle propio de un film de Spike Lee, y recordemos que este último es un cineasta ganador del Oscar.

En resumen, es una película que traza un objetivo y llega a él con un guion sólido que nos sumerge en la historia y sabe dar su mensaje de forma orgánica. No es perfecta, por momentos cae en cierta obviedad, pero no la suficiente para que sea un problema. El cine argentino viene teniendo un año algo errático, pero cintas como Crímenes de familia se sitúan a la cabeza de lo mejor del género. 

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