miércoles 20 de marzo de 2019 - Edición Nº365
Editor Platense » La Plata » 5 mar 2019

Recorré el Machu Picchu platense con el “Drone Terrestre”

Subite a la Bici y recorré por sus zigzagueantes calles y sus estrechos pasillos este caserío ubicado entre las avenidas 51 y 60, pegado al Bosque por Avenida 122, pero en tierras en que ni Berisso ni Ensenada parecen tener jurisdicción, y tampoco las reclama la Municipalidad de La Plata. Tierras de nadie dirían algunos, pero que tienen dueños por ocupación.


Por:
Mauricio Bustos

En una nueva entrega de las  recorridas de El Editor Platense que autodenominamos “Detrás de la Frontera” (esa línea que delimita generalmente las barriadas que el común de los platenses no traspasan por temor o desconocimiento), esta vez el “Drone Terrestre” surcó las callejuelas de los que muchos llaman (de hecho hubo un negocio gastronómico instalado allí que le dio el nombre a la barriada) el Machu Picchu Platense, puesto que lo conformaron gran parte de la comunidad peruana que se estableció en la Ciudad de las Diagonales.

Cuando llueve, las  “pistas” (como suelen llamar a las calles zigzagueantes que surcan este caserío ubicado junto al Bosque Platense) están totalmente anegadas y no hay veredas como para caminar sin temor a “terminar estampado contra el barro”.

No espere encontrarse con un caserío de chapas y maderas. Todo lo contrario. El esfuerzo constante y denodado de cada una de las familias que allí habitan transformó esa idea en importantes construcciones de material que fueron levantas por sus propias manos. Pero mejor que contar es mostrar, y para ello está el “Drone Terrestre”, para hacerlos recorrer la ciudad, mostrar lo lindo y lo feo de cada uno de sus barrios y darles voz a sus vecinos para que describan su realidad.

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