sábado 26 de septiembre de 2020 - Edición Nº921
Editor Platense » Nacionales » 8 ago 2020

NOTA DE OPINIÓN

Casi 50 años de encierro y un grito desesperado para no seguir sufriendo


Por:
Alejandro Salamone

La súplica para no sufrir más. Escuchar a alguien durante una hora pidiendo que lo maten porque quiere dejar de sufrir es durísimo. Pero cuando quien pide eso es alguien condenado por la justicia por ser un terrible asesino aparecen dudas sobre qué hacer con él y sentimientos encontrados.

A mí Robledo Puch me causó compasión. Y sentí más lástima aún porque a pesar de entrevistarlo con la certeza inicial de saberlo un asesino, lo escuché defender su inocencia una y otra vez, Puch jura y perjura que robó pero no mató ni lastimó a nadie. Entonces es cuando surge la pregunta ¿ya pagó su condena con 48 años de encierro, es suficiente? ¿por qué el asesino Robledo nunca recuperó su libertad y en cambio Barreda sí pudo volver a caminar por las calles? ¿por qué otros asesinos más recientes entran y salen de la cárcel en poco tiempo, y Puch no?.

Me pregunté si cuando lo detuvieron le hubieran dado a elegir: ¿usted qué prefiere para pagar por lo que hizo: 50 años de cárcel o que lo matemos ahora mismo?. Y acá desafío al lector ¿ustedes que eligen? El encierro por largos años es demoledor, es una tortura. Son 48 años sin poder sentir la libertad.

Imagínense un sólo día sin poder hacer lo que uno quiere, y no hablo de elección de una carrera universitaria o un divertimento, sin poder salir ni siquiera a la vereda para ver si llueve. Ahora multiplíquelo por 17.520 días, 48 años. ¿Quien aguanta? Puch los aguantó y ahora piden que lo maten, ni siquiera que lo dejen un ratito libre,  suplica que le den una inyección letal para eliminarlo. No soporta más el sufrimiento.

Me pregunté si ese hombre de voz fina y angustiada, que me dice que ni siquiera se puede mantener en pie, podría volver a matar. ¿Cumplió su condena? A mi criterio largamente ¿Es insano? No está en una clínica neuropsiquiátrica sino en una cárcel común. 

Si Barreda y otros asesinos tremendos pudieron caminar por la calle y reinsertarse en la sociedad, por qué Robledo Puch no puede ser liberado y lo que resta de su espeluznante vida volver a sentir la brisa en un campo. ¿Merece seguir sufriendo?. Por supuesto que sus víctimas y las familias de sus víctimas han sufrido muchísimo. ¡Que se pudra en la cárcel! entonces. Créame, Puch ya se pudrió en la cárcel, pagó su condena, piden que lo maten porque realmente se pudrió en la cárcel.

"Soy un pobre infeliz, no estoy pidiendo que me dejen libre, estoy suplicando una muerte digna señor, quiero dejar de sufrir", dijo palabras más palabras menos no menos de cinco veces durante la entrevista. Pues debería dejar de sufrir de una buena vez, ya fue suficiente.

LEE LA PRIMERA PARTE DE LA ENTREVISTA A ROBLEDO PUCH

LEE LA SEGUNDA PARTE DE LA ENTREVISTA A ROBLEDO PUCH

NOTA DE EL EDITOR: ESTA OPINIÓN ES ACOMPAÑADA POR UN AUDIO DE UNA PEQUEÑA PARTE DE LA ENTREVISTA

 

NOTICIAS RELACIONADAS

OPINÁ, DEJÁ TU COMENTARIO:

NEWSLETTER

Suscríbase a nuestro boletín de noticias

VIDEOS