sábado 19 de septiembre de 2020 - Edición Nº914
Editor Platense » Internacionales » 31 jul 2020

En medio de fuertes críticas

Con encuestas que lo dan perdedor y un derrumbe histórico de la economía, Trump quiere postergar las elecciones

A través de la red social Twitter dijo que será "la elección más imprecisa y fraudulenta" de la historia, pero no tiene autoridad para retrasarla. La encuestas lo dan 8 puntos abajo del demócrata Joe Biden, mientras la pandemia hace estragos y la economía cayó 32,9% interanual


Debilitado por crisis sanitaria y económica derivada del coronavirus, y con encuestas cada vez más adversas, Donald Trump deslizó por primera vez la posibilidad de "retrasar" los comicios presidenciales del 3 de noviembre, con el argumento del riesgo de la pandemia y de que una gran participación en la votación por correo puede derivar en un fraude.

"Con el voto universal por correo (no el voto en ausencia, que es bueno), 2020 será la elección más imprecisa y fraudulenta de la historia. Será una gran vergüenza para Estados Unidos. ¿Retrasemos las elecciones hasta que la gente pueda votar con seguridad y apropiadamente?", escribió Trump en Twitter y sorprendió a un país que nunca postergó unas elecciones nacionales.

Y más tarde, en una conferencia de prensa sobre la pandemia, ratificó su sugerencia.

"Es sentido común. Lo que va a pasar en tres meses es que no vamos a saber dónde están las boletas y, entonces, ¿qué?", aseguró y agregó que no quiere tener que esperar "semanas, meses y hasta años" para conocer los resultados de las elecciones de noviembre, según la transmisión del canal de noticias Fox.

Una vez más, el mandatario trazó una diferencia entre el voto por correo y el voto en ausencia.

Trump lo considera mucho más seguro, ya que él lo usó en marzo durante las primarias de Florida, pese a que lo expertos aseguran que en la práctica el funcionamiento es prácticamente igual y se realiza con las mismas salvaguardas.

El dignatario reiteró que el voto por correo, que varios estados están ampliando por la pandemia, es fraudulento, algo que fue negado por expertos independientes y que responsables electorales de varios estados, incluidos republicanos, afirmaron que funciona correctamente y sin problemas de fraude.

El voto por correo que Trump critica es el sistema, adoptado por siete estados, en el que las autoridades mandan de manera generalizada las boletas por correo para que los votantes tengan la posibilidad de devolverlas por vía postal o depositarlas en las urnas en el día de los comicios.

Oregón, que fue el primero en utilizarlo, solo ha registrado 12 casos de fraude entre más de 100 millones de boletas enviadas, reseñaron medios locales.

Pero, más allá de los argumentos esgrimidos, Trump no tiene el poder de retrasar las elecciones por su sola decisión.

Para poder hacerlo debería contar con el apoyo del Congreso, él único con poder de modificar la ley federal de 1845 que establece el primer martes, después del primer lunes de noviembre, como el día para celebrar la jornada de comicios legislativos, que corren en paralelo al proceso de elección del presidente cada cuatro años.

Esto no será fácil para Trump, ya que la oposición demócrata controla la Cámara baja del Congreso y sería necesario, por tanto, que esa bancada al menos se quebrara, lo que hoy no parece muy probable.

"Seamos claros: Trump no tiene la capacidad de retrasar las elecciones. Nuestras elecciones están consagradas en la Constitución. La Constitución también dice que si la fecha de las elecciones cambia, deberá hacerlo el Congreso", reaccionó en Twitter el presidente de la Comisión Judicial de la Cámara de Representantes, el demócrata Jerry Nadler.

Mientras se acumulaban los rechazos de la oposición, varios analistas locales destacaron que Trump publicó su tuit solo 15 minutos después de que el Departamento de Comercio anunciara que el Productor Bruto Interno (PBI) se desplomó en un 32,9 % interanual -y un 9,5% en relación al trimestre pasado-, lo que supone un descalabro histórico provocado por las medidas preventivas impuestas para frenar la pandemia.

Habría que retrotraerse a la Gran Depresión o a los primeros años posteriores a la Segunda Guerra Mundial para poder encontrar un precedente comparable y, aún así, la dimensiones de esta abrupta caída no tienen parangón, ya que suponen una destrucción de riqueza de 1,8 billones de dólares, equivalente a tres años de crecimiento.

Hace unos meses, cuando las cifras económicas en caída libre comenzaron a preocupar al país, Trump y muchos gobernadores y alcaldes republicanos acusaron a la oposición de querer boicotear la economía e impulsar una rápida reapertura y fin de las cuarentenas.

Sin embargo, esta decisión terminó desatando un brote nacional de coronavirus peor que el experimentado en marzo y abril en Nueva York, y hoy el país registra más de 150.000 muertos y más de 4,4 millones de infectados, las peores cifras del mundo.

Trump se derrumbó en las últimas semanas en las encuestas. Los números son especialmente malos en estados clave que ganó en las elecciones de 2016, como Michigan, Pensilvania o Florida, este último uno de los nuevos focos del virus en Estados Unidos.

Según la media de encuestas elaborada por RealClearPolitics, Joe Biden tiene una ventaja de más de 8 puntos porcentuales y es favorito en estados que el republicano no puede perder si quiere ser reelegido, como Wisconsin, Florida o Carolina del Norte.

En abril, el exvicepresidente y candidato opositor Biden había augurado que Trump intentaría justificar un retraso en las elecciones, algo que no es solo complicado legislativamente, sino que logísticamente obligaría a modificar el proceso por el cual se eligen los miembros del colegio electoral que determinan la elección del nuevo presidente.

El funeral del líder del movimiento de derechos civiles de los años 60 John Lewis se convirtió este jueves en un concierto de voces, muchas de ellas de dirigentes negros, que pidieron defender el voto, pero no solo para esta próxima elección.

El que fue más lejos y propuso reformas más concretas fue el expresidente y aliado del candidato presidencial demócrata, Joe Biden, Barack Obama.

"Vamos a aprobar una ley de derechos electorales como quería John Lewis, pero debemos avanzar aún más. Hay que garantizar que todos los ciudadanos están automáticamente registrados para votar, incluyendo expresos que ganaron su segunda posibilidad", pidió Obama, citado por el canal de noticias ABC.

"Tenemos que ampliar el número de centros de votación y la opción de la votación temprana, y hacer feriado el día de la elección nacional, para que si sos alguien que trabaja en una fabrica o sos una madre soltera que tiene que ir a trabajar y no le permiten faltar, igual puedas votar", continuó.

"Y debemos garantizar que todos los ciudadanos de Estados Unidos tienen igual representación y eso incluye a los ciudadanos de Washington DC y Puerto Rico", agregó, en referencia a dos distritos que no votan senadores y diputados federales, y llamó a terminar con la manipulación del trazado de los distritos electorales "para que todos los electores puedan elegir a sus políticos y no al revés".

En Estados Unidos la votación no es solo voluntaria, sino que las personas deben empadronarse primero -con meses de anticipación- y luego votar un día hábil, un martes, cuando deben cumplir con su jornada laboral, llevar y traer a los niños de las escuelas y cumplir con todas las obligaciones cotidianas.

A esto se suman una serie de leyes aprobadas en la última década -principalmente- en casi todo el país que de una manera u otra restringen el voto. Por ejemplo, que aquellos con sentencias penales en curso -aún si están con una probation- no pueden votar o que solo pueden hacerlo mostrando un registro de conductor u otro tipo de documento que no tienen todos los ciudadanos.

En medio de este sistema electoral, el país posee dos maneras de facilitar el voto para aquellos que no puedan o quieran ir a votar el día de los comicios: el voto en ausencia y el voto por correo. El primero existe desde la época de la Guerra Civil y con los años se afianzó a través de leyes federales para garantizar, por ejemplo, que todos los militares y diplomáticos en el exterior puedan votar.

Este sistema exige que el votante envíe a las autoridades un pedido oficial, en el que explica por qué no puede votar físicamente y, si el formulario es aprobado, entonces el Estado le enviará por correo las boletas para hacerlo.

Este es el tipo de voto que Trump utilizó en las elecciones primarias de este año y que sigue defendiendo como seguro.

En la década de 1980, ante el constante reclamo de sectores por un sistema electoral más justo, el Estado de California habilitó lo que se conoce como el voto en ausencia por cualquier razón. En otras palabras, ya no es necesario esgrimir una explicación por la ausencia en el día de la votación ante las autoridades.

Desde entonces, más de la mitad del país adoptó este sistema ampliado.

El voto por correo que Trump criticó es el sistema que existe actualmente en cinco estados -Colorado, Hawaii, Oregon, Utah y Washington- y que permite que las autoridades envíen por correo las boletas a todos los ciudadanos registrados para votar, quienes podrán llevarlas a las urnas el día de las elecciones o emitir su decisión devolviéndolas por el mismo sistema de correo.

La campaña de Trump para instalar el fantasma de un posible fraude se volvió más directa y belicosa en mayo pasado cuando el gobierno de Michigan, un estado clave para ganar la Presidencia, anunció que utilizaría el sistema de voto por correo para tratar de evitar nuevos brotes de coronavirus en noviembre.

Por ahora, el resto del país no se plegó a esta medida ni ha dado indicios de querer hacerlo. Tampoco existen antecedentes de fraudes masivos o importantes de este sistema de voto por correo para comenzar a cuestionar la modalidad.

Pero la estrategia tampoco parece ser esa, sino dar un golpe de timón en medio de una crisis sanitaria y económica que Trump no logra controlar.

El Producto Bruto Interno (PBI) de los Estados Unidos bajó en el segundo trimestre 9,5% respecto del período anterior y 32,9% contra igual lapso de 2019, al tiempo que los pedidos de subsidio al desempleo fueron presentados por 1.430.000 personas en la última semana, según informaron este jueves los Departamentos de Comercio y de Trabajo de ese país.

La caída de la actividad económica anualizada es la más importante desde 1947 y pone de relieve la intensidad del daño de la pandemia del coronavirus sobre las empresas y los trabajadores.

El gasto personal, que representa alrededor de dos tercios del PBI, se desplomó a una tasa del 34,6% anualizado, según consigna la agencia Bloomberg.

Si bien el empleo, el gasto y la producción han mejorado desde que se pusieron en práctica las reaperturas en mayo y el estímulo federal masivo que llegó a los estadounidenses, un aumento reciente de los contagios ha moderado el ritmo de la recuperación.

Este aumento indica que es probable que la economía del país se recupere más lentamente que lo previsto y demuestra que cuanto más dure la pandemia sin una vacuna, la producción económica se mantendrá por debajo de los niveles previos a la crisis, dejando secuelas permanentes en muchas empresas y trabajadores, consigna la agencia norteamericana.

Las solicitudes iniciales a través de programas estatales regulares aumentaron en 12.000 pedidos nuevos en la semana que terminó el 25 de julio, según el informe del Departamento del Trabajo.

Aun así, las cifras de reclamos se unen a otros datos de alta frecuencia sobre movilidad y turnos trabajados, los tipos de números que han llamado la atención del presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, y sus colegas, quienes reiteraron que mantendrán las tasas de interés cercanas a cero.

Hemos visto algunas señales en las últimas semanas de que el aumento en los casos de virus y la reinstauración de medidas para controlarlo están comenzando a pesar en la actividad económica”

Las cifras del PBI mostraron que "la inversión empresarial en estructuras, equipos y propiedad intelectual se desplomó a un ritmo anualizado de 27%, la caída más pronunciada desde 1952, mientras que la inversión residencial cayó a una tasa de 38,7%, la mayor desde 1980", según el Departamento de Comercio.

Ahora la atención está puesta en el Capitolio que se encuentra debatiendo la aprobación de un nuevo paquete de estímulos fiscales y financieros por un billón de dólares, ya que las actuales ayudas vencen este viernes.

El apoyo del Congreso ha impulsado la economía en los últimos meses, y una acción adicional será crítica para determinar el camino de la recuperación.

Aún así, Trump, aseguró que un cierre permanente o cierres pequeños para evitar la propagación del coronavirus "ya no son la solución" y citó como ejemplo los rebrotes en Asia y Oceania y los casos en América Latina, mientras expertos consideran que hay una nueva meseta en la curva de contagios en el país, como sucedió después del pico de Nueva York en abril.

Trump destacó los actuales rebrotes en Japón y Australia, cuyos "gobiernos que eran felicitados por hacer las cosas bien y ahora sufren", según consideró, y sostuvo que, pese a las cuarentenas, "América Latina encabeza el aumento de contagios en el mundo y con la falta de testeo masivo, no hay manera de saber cuáles son las verdaderas cifras", según divulgó el canal de noticias Fox.

"Nadie es inmune y estos hechos ilustran que los cierres totales impuestos para lograr una reducción temporal de los casos confirmados no es una solución sustentable. El virus puede volver y vemos que volvió", sostuvo el mandatario y agregó que "un cierre permanente ya no es la solución para nada y los pequeños cierres pueden ser muy útiles, pero no por mucho tiempo".

Pese a que Trump cambió su tono frente a la pandemia y comenzó a reconocer su resiliencia, también afirmó que el país ya está registrando "algunas señales esperanzadoras" y mencionó una baja en los números de Florida, aunque ese estado registró este jueves su tercer récord diario consecutivo de muertes por coronavirus.

El doctor Anthony Fauci, el principal experto en enfermedades infecciosas del gobierno y quien ha tenido varios desacuerdos con el presidente Trump por su gestión de la pandemia, aclaró hoy que “el futuro es difícil de predecir”.

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