jueves 13 de agosto de 2020 - Edición Nº877
Editor Platense » Espectáculos y Moda » 28 jul 2020

Yo, adolescente: la tragedia de la pubertad

Estrenada en el fin de semana por la plataforma Cine.ar captó la atención de un público nostálgico (Sin Spoilers)


Por:
Iñigo Montoya

El estreno de Yo, Adolescente de Lucas Santa Ana llamó la atención por llevar a la pantalla las vivencias de Nicolás “zabo” Zamorano, famoso blogger de la primera década del siglo XXI que contaba sus emociones y sentimientos en una frágil etapa de la vida, y en un país que salía de la crisis de 2001 y que era atravesada por una nueva tragedia, Cromañon. Posteriormente, zabo publicó el libro homónimo que le da título a la película. Claramente toca una fibra a quienes fuimos adolescentes en 2005 y 2006, a pesar de sus errores.

La historia nos centra en la vida de zabo y sus amigos, un chico de clase media alta de Buenos Aires que vive atravesado por dos hechos luctuosos, el suicidio de su amigo y la tragedia de Cromañon. Esto lo llevará a contar al público su día a día y el descubrimiento de su sexualidad, junto a la soledad y angustia propia de una etapa de la vida marcada por la inocencia que comienza a terminar.

Entre los aspectos más positivos que tiene la cinta es como esta entiende la historia que está contando y utiliza todos los elementos que puede para que esta tenga la fuerza necesaria. Con solo ver los créditos podemos notar que es un film mucho más pequeño de lo que parece, poca gente trabajó en él, pero en muchos apartados técnicos realmente podemos ver una obra muy profesional, con una buena dirección y actores a la altura.

En ese sentido, es un detalle a destacar el elenco de la cinta, ya que son puras caras nuevas y que realizan unas actuaciones muy potentes. Esto siempre es una buena noticia, ya que posiblemente sean parte de una nueva camada de actores millennials que veremos en más producciones en el futuro. Claramente talento tienen, estará en ellos elegir correctamente a que proyecto se suman.

En cuanto al guion este es sólido en cuando a contar una historia que comienza  con un tono de una película adolescente más convencional, pero que de a poco comenzará a volverse más oscura. Esto lo podemos ver en varios aspectos narrativos como la dirección de actores o la paleta de colores que comienzan a volverse más opacos mientras la historia avanza. Estos son recursos que recuerdan mucho a la serie Skins (2007) un lugar de donde claramente el film bebe.

Si bien la dirección y gran parte de la narrativa son buenas en la película esta posee dos elementos que le bajan claramente la puntuación. El primero de ellos es que el director casi que renuncia completamente al lenguaje cinematográfico, esto quiere decir que el principal elemento narrativo es el uso de la voz en off que explica todo lo que sucede, sin dejar que los planos o las actuaciones lo hagan. Es una obra donde el guion nos explica todo, claramente no necesitamos eso.

Y de este modo llegamos al punto más bajo de la cinta, algo que genera que verla resulte una tarea complicada y que hizo que mucho potencial se desperdicie, los diálogos. Prácticamente cada línea que dicen los personajes están repletas de clichés y formalismos que ningún joven del 2005, 2020 o 2050 diría jamás. Es que posiblemente esto se deba a una mala adaptación del libro, ya que esos diálogos en una novela pasarían mucho mejor, pero un guion no es un lugar para hacer poesía, lo realmente bello en el cine se da cuando lo escrito se lleva a la pantalla, no antes. 

Una comparación odiosa de este film es con Abzurdah (2015) de Daniela Goggi, que también cuanta la historia de una adolescente que pone su vida en un blog. Claramente Yo, Adolescente es superior en muchos aspectos, pero aun así los diálogos en la película protagonizada por la china Suarez eran decentes, se veían reales. Porque aquí vemos una película que en muchos momentos quiere ser el libro, y eso es un error casi imperdonable.

Finalmente, se puede decir que el film nos lleva a un viaje que a la larga es interesante ver y termina teniendo una conclusión contundente. Quienes fuimos adolescentes en 2005 pudimos viajar a esos años a través de las muchas referencias y la música elegida, lo cual fue una linda caricia al alma. Si bien la película tiene puntos muy flojos no deja de ser una buena propuesta del cine argentino que siendo optimista, quizás abra las puertas a futuras obras mejores.

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