jueves 13 de agosto de 2020 - Edición Nº877
Editor Platense » Espectáculos y Moda » 18 jul 2020

La Jauría: una causa justa y un guión mediocre

La nueva serie de Amazon vio la luz tras una enorme campaña de prensa ¿estuvo a la altura? (Sin Spoilers)


Por:
Iñigo Montoya

Mientras Amazon comienza a acomodarse en el circuito del entretenimiento de América Latina, se estrenó una nueva producción local, La Jauría. Al igual que ocurrió con El Presidente, estamos frente a una serie chilena con una realizadora argentina, la cineasta Lucía Puenso, directora de XXY (2007) y Wakolda (2013). La historia nos sumerge en un thriller policial en el contexto de las luchas feministas y la violencia de género.

La serie comienza con una escuela católica y de clase alta en Santiago de Chile, donde se realiza una toma por un caso de abuso. En ese contexto, la líder de las alumnas desaparece y los culpables parecen estar cerca. Por otra parte los jóvenes del colegio son manipulados por un enemigo invisible oculto tras un siniestro juego “el juego del lobo”. 

Muchas veces cuando se analiza un producto que tiene un mensaje social muy claro se tiene que pensar cómo se contó la historia y que formato fue elegido. En ese caso vemos que la serie nos pone en el lugar de las víctimas de abuso, los primeros capítulos podemos ver el dolor y la angustia que vive una persona que sufre el calvario de ser sometida. La producción oscila entre un clásico thriller  Norteamericano y un drama con una fuerte crítica social hacía instituciones chilenas como el Estado, la Iglesia y la educación.

Si se tuviera que destacar puntos positivos de la serie sería su tono que permite que la búsqueda de la joven desaparecida realmente involucre al espectador, todo esto acompañado por una música y fotografía que hacen que la estética esté siempre en una calificación alta. Pero los puntos positivos terminan allí, si bien es un producto entretenido y cuyos misterios generan la curiosidad de ver en que terminan, es de esas historias que no resisten un análisis.

De este modo, el punto más bajo de La Jauría es su guión, el cual es obvio y previsible. Tiene una cantidad exagerada de protagonistas y villanos, a muchos de los cuales en determinados momentos son hechos a un lado, porque la propia serie no sabe qué hacer con ellos. La historia maneja un maniqueísmo muy exacerbado donde todas las mujeres son idealistas y dispuestas a todo, y los hombres son malvados en su totalidad. El problema de esta postura es que los giros se ven a kilómetros de distancia.

En el último tiempo hemos podido observar como los policiales norteamericanos se han vuelto un vicio para las producciones sudamericanas. Acá nos volvemos a encontrar con una serie que toma un modelo pero no busca adaptarlo a su país de ninguna forma. Usa frases cliches como “este es mi caso” o mi favorita “dame el arma y la placa”, que hoy en día ni siquiera son dichas en CSI. Y lo peor, esto acompañado por una mala dirección de actores, que sobreactúan todo el tiempo.

Errores de guión como sub tramas que no llevan a ninguna parte, sobre explicación y la utilización de no uno, sino dos hackers para hacer avanzar la tramar y tapar huecos, están a la orden del día. Además, sus personajes parece que son exactamente los mismo en el comienzo que en el final, la serie en ningún momento plantea una evolución de nadie. Al personaje de la hermana de la joven desaparecida se amaga con hacerla crecer, pero al final todo se resuelve con los personajes diciendo “Celeste es una chica muy fuerte”.

Si bien es notable que la serie tome elementos de otras películas y producciones, esto también parece quedar a medias. Por ejemplo el juego del lobo recuerda mucho al capítulo de la serie Black Mirror “cállate y baila” (mi capítulo favorito). Allí veíamos como un individuo misterioso obligaba a personas a hacer su voluntad a través de mensajes extorsivos por las redes. Pero acá ese misterio es reemplazado por una interfaz que es un copiar y pegar de Matrix (1999), y por un grupo de hombres que parecen un Ku Klux Klan de misoginia.  

El final es lo peor de la temporada, si bien no voy a dar spoilers, el giro era altamente obvio y duele ver como una realizadora tan talentosa como Lucía Puenso recurre a un Deus ex Machina para culminar la historia. Si bien tuvo la intensión de ser un apoyo a todas las mujeres víctimas de violencia, y dar voz a los movimientos feministas, no supo crear una historia sólida, por personajes unidimensionales y por elementos que tienen mucho de fábrica pero poco de Chile. 

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