jueves 13 de agosto de 2020 - Edición Nº877
Editor Platense » El Lobo y El Pincha » 15 jul 2020

A 11 años de la conquista del Pincha en Belo Horizonte donde se quedó con la Copa LIbertadores


Por:
Catalina Sarrabayrouse (copalibertadores.com)

La espera duró 39 años. Fueron 39 años de añorar la Copa, 39 años de anhelar ser el mejor equipo de América y finalmente el 15 de julio de 2009 lo lograron. Hace 11 años Estudiantes de La Plata se consagró campeón de la CONMEBOL Libertadores tras ganarle a Cruzeiro y la emoción fue inigualable.

La aventura no fue fácil. Comenzó con Leonardo Astrada como técnico y terminó con la gloria de la mano de Alejandro Sabella, un hombre hecho en el Pincha, quien en su primera experiencia como DT ganó la Libertadores, título que luego lo catapultó a la Selecicón Argenrtina. Todo empezó en la Fase Previa: Estudiantes se clasificó a la Fase de Grupos de manera agónica al vencer a Sporting Cristal por 1-0 como local y gracias al gol de visitante que había conseguido en la derrota 2-1 de la ida ante los peruanos.

El inicio en la Fase de Grupos fue duro: derrota ante Cruzeiro por 3-0 en Belo Horizonte, el mismo lugar donde terminaría ganando la final. Se recuperó en la segunda fecha al vencer con lo justo por 1-0 a Universitario de Sucre. La caída por 1-0 ante Deportivo Quito en Ecuador catapultó de su puesto a Astrada y llegó Sabella, con quien todo cambió. En el debut de Pachorra como DT, el Estudiantes goleó 4-0 a Deportivo Quito. Luego, goleó a Cruzeiro y empató en Bolivia ante Universitario para sellar su pase a octavos de final como segundo detrás de Cruzeiro.

En octavos de final le tocó enfrentar a Libertad de Paraguay. El Estadio Único era su fortaleza y ganó 3 a 0 con goles de Gastón Fernández y Boselli, en dos oportunidades. Luego en Asunción igualaron 0 a 0 y el conjunto argentino siguió avanzando.

Defensor Sporting de Uruguay fue el rival en los cuartos de final. En la ida fue victoria albirroja 1 a 0 con gol de Leandro Desábato, en el estadio Centenario. La vuelta se jugó en La Plata, y la fortaleza era inquebrantable. Leandro Benítez anotó el único gol del partido y el festejo fue ensordecedor. El sueño de levantar la copa estaba cada vez más cerca.

Aun así, ese partido fue bisagra para Christian Cellay quien se rompió el menisco en el primer tiempo. A pesar del dolor, siguió jugando el resto de la competencia tras acordarlo con el entrenador y ahí nació la cábala - o costumbres como las llamaría Carlos Bilardo-. " En un momento de la charla Sabella saca un corcho y habla de Aguirre Suárez, que también había tenido un problema en la rodilla jugando la copa y que para disimular el dolor jugaba masticando uno. Se me acerca a mi y me dice ‘esto es para vos, ojalá te vaya tan bien como a Aguirre Suárez’. Y la primera vez que lo hice fue en la semifinal con Nacional. Desde ese momento sentí que tenía que llevar el corcho en todo momento conmigo”, contó en una entrevista con el sitio oficial de Estudiantes.

La semifinal fue ante Nacional y la ida finalizó 1 a 0 en La Plata con gol de Galván . La revancha fue en el Estadio Centenario y a Estudiantes le faltaba su figurita preferida: Juan Sebastián Verón estaba lesionado. Aun así Boselli anotó dos goles y el partido finalizó 2 a 1. El trofeo estaba cada vez más cerca.

LA GRAN FINAL

Una vez más el Pincha tenía que enfrentarse con Cruzeiro tal como inició la Fase de Grupos. La historia se repetía. Mismo rival, solo que ahora la tensión era mayor. El estadio de La Plata estaba colmado, la expectativa por ver a su equipo campeón otra vez era inmensa, pero el grito de gol no llegó y el partido finalizó 0 a 0.

El Mineirao fue el escenario de la final aquel 15 de julio de 2009. Cruzeiro sentía el calor de su gente, pero Estudiantes no se acobardó. Henrique abrió el marcador a los 6 minutos del segundo tiempo y todavía quedaba mucho partido por jugar. Cuatro minutos después la Gata Fernández igualó el marcador. La emoción crecía.

Fue a los 27 minutos tras un córner de Verón que encontró a Boselli perfectamente ubicado y cerró el partido con un 2 a 1. Estudiantes levantaba su cuarta Copa Libertadores y Cristian Cellay revisaba si su amuleto seguía ahí. Efectivamente ahí estaba el inolvidable corcho que lo acompañó desde los cuartos de final. Cábalas o costumbres, pero una locura que solo entienden quienes la comparten.

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