jueves 13 de agosto de 2020 - Edición Nº877
Editor Platense » El Lobo y El Pincha » 12 jul 2020

Este domingo

Para revivirlo. Se cumplen 11 años de un partido histórico para Gimnasia en el Bosque

El Lobo logró a los 44 y 46 minutos del segundo tiempo igualar la serie ante Atlético Rafaela y así mantenerse en primera división. El goleador y héroe de la jornada fue Franco Niell, que logró lo que parecía imposible


No existen palabras para describir lo que pasó en el Bosque de La Plata aquel 12 de julio de 2009 en el partido revancha de la extinta promoción entre Gimnasia, de Primera División, y Atlético de Rafaela, de la B Nacional, que terminó igualada 3 a 3 en el global.

El "Lobo", con nueve hombres y cuando todo parecía perdido, alcanzó los tres goles que necesitaba para mantener la categoría. Heroico.

A los 27 minutos del segundo tiempo, el uruguayo Diego Alonso inauguró el marcador, después ingresó el diminuto Franco Niell y, de cabeza, anotó los dos tantos salvadores a los 44 y 46, que le dieron la permanencia al "Lobo".

La ida había sido para Rafaela, que dirigido por Marcelo Fuentes se impuso con autoridad en Santa Fe por 3 a 0, con tres goles del chaqueño Aldo Visconti.

Por eso el "Tripero" comenzó el partido apurado en La Plata, en un estadio a rebalsar de público, dispuesto a acompañar para revertir la pobre imagen que había dejado en el primer cruce de la serie y golear para seguir en Primera.

El entrenador del "Lobo" era Leonardo Madelón, quien no hizo ninguna locura y paró una formación tradicional, bien típica de su estilo, pero que estuvo desconectada en el primer tiempo.

Rafaela contó con las situaciones más claras en la parte inicial, siempre apostando a la contra y aprovechando las imprecisiones de Gimnasia en ataque.

El primer héroe de la tarde fue Ormeño, quien a los tres minutos salvó sobre la línea un remate de Serrano, que había gambeteado al arquero Gastón "Gato" Sessa y podría haber sentenciado la historia.

El fantasma del descenso era el peor enemigo del "Lobo", que no podía darle lugar a los nervios, que no le permitieran pensar, elaborar una jugada o hacer una pausa.

En ese contexto embarullado, Gimnasia atacaba a los ponchazos, pero sin poder generar situaciones claras de peligro en la primera mitad.

El complemento profundizó las urgencias de Gimnasia, ante un Rafaela que estaba cómodo, defendía sin problemas los centros que llegaban al área, y jugaba a no jugar, con el objetivo de que corra el tiempo lo máximo posible.

Los nervios de los jugadores del "Lobo" fueron más palpables aún cuando a los 12 minutos del segundo tiempo, Gil cayó al piso y "Teté" González pretendió sacarlo por sus propios medios para evitar que hiciera tiempo. Discusiones y empujones, y el árbitro Javier Collado decidió expulsar a ambos.

Con el partido diez contra diez, Madelón movió el banco y se jugó las últimas fichas: la "torre" Roberto Sosa por Messera y Franco Niell por Maldonado.

 El "Pampa" y "Frasquito" cambiaron drásticamente el partido, cuando ya nadie en el estadio daba un peso por lograra la permanencia.

Pero a los 27 minutos, el enésimo centro al área cayó en la cabeza de Sosa, que la bajó en el área y Diego Alonso apareció para empujar al gol ante la floja reacción del arquero Capogrosso.

Rafaela sintió el golpe, estaba estático en defensa y fallaba oportunidades increíbles de contragolpe, con Visconti, agotado, como único delantero.

Y Gimnasia, ciego, se fue en busca de las dos conquistas que lo salven del infierno, pero los minutos pasaban y el camino parecía imposible, sobre todo cuando a los 40 el veterano Roberto Sosa se hizo expulsar por aplicar un codazo.

Pero con nueve hombres, Gimnasia logró una hazaña que quedará en la memoria de sus hinchas y de todos los futboleros imparciales que vibraron con el partido.

Iban 44 minutos, centro pasado, mal cálculo de Capogrosso y Niell, de cabeza, ponía el 2-0 que transformó el estadio en un literal hervidero.

El árbitro Collado dio seis minutos de adición y la ilusión era realidad en el Bosque, donde los centros eran, más aún, moneda corriente del ataque del Lobo.

El reloj estaba por los 46, balón aéreo anunciado, jugada idéntica a la del segundo gol desde la izquierda al segundo palo, y por atrás de todos apareció Niell para tirarse en palomita, cruzar el frentazo y estampar el 3 a 0.

Fue una impresionante explosión en las tribunas y en el campo de juego, que ya estaba desbordado de felicidad y que sufrió un susto gigantesco en la última, cuando Rafaela pudo haber conseguido el gol del ascenso con una chilena de Visconti, que pegó en el pecho de un compañero y se fue al lateral.

"Escucho el relato y se me llena el pecho de emoción. Lo hice miles de veces y siempre se me pone la piel de gallina. No recuerdo ni que me saqué la camiseta. Fue una cosa de locos. El Bosque ese día explotó, nosotros salimos a la cancha confiados", afirmó tiempo después Niell, al recordar la proeza.

 

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