viernes 03 de julio de 2020 - Edición Nº836
Editor Platense » Espectáculos y Moda » 29 jun 2020

OPINIÓN

Lanata, das asco


Por:
Roberto Pascual

Hay programas de televisión que se convirtieron en una usina de odio, que se encargan de echarle fuego a “la grieta” como se denominó al viejo y claramente resucitado conflicto de peronismo y antiperonismo que divide desde  hace 75 años al país.

Y precisamente Jorge Lanata fue no sólo el autor intelectual del término “la grieta”, sino que fogoneó una y otra vez cada denuncia en contra de la administración de Cristina Kirchner con numerosas denuncias acusaciones que con el tiempo se demostraron carentes de fundamentos.

Pero más allá del accionar (poco) profesional de Lanata, lo que me terminó de indignar de él fue su última columna del domingo, con la que cerró su programa Periodismo Para Todos cuando se encargó de “consagrar “ como “el boludo de la semana" a Axel Kicillof.

Por supuesto no fue lo único que me molestó. También me causó indignación que calificara al presidente Alberto Fernández como “emperador” o que pusiera a muñequitos tipo Playmovil en una inmensa cárcel o que un muñequito de Cristina (como una bruja sobre una escoba) sobrevolara a todos con la obsesión de expropiar, expropiar.

Me indigno el destrato a las autoridades políticas, que son las que deben guiarnos y fijar estrategias de gobierno, para las cuales fueron electas. Me acuerdo del humor político de un genio en serio como Tato Bores que apelaba a la ironía -una materia que Lanata no logró aprobar en su formación de autodidacta-, pero nunca cayó en el insulto directo al que es tan afecto el conductor del programa dominguero.

No se trata aquí de minimizar los logros y reconocimientos en una larga y en algún momento ejemplificadora carrera periodística, con una multiplicidad de premios que muchos no lograremos aunque tengamos una segunda vida. No pasa por envidia estas líneas. No se trata de llegar tan alto, para después caer tan bajo.

El tema pasa por otro lado. Se puede ser buen comunicador y dejar enterrado cualquier tipo de prurito. Preocupa cuando por enarbolar un principio no se mira las consecuencias. Y Lanata se convirtió en un militante furioso de la “anticuarentena”, minimizando cualquiera de sus beneficios y potenciando “la angustia” de quienes tienen que cumplirla.

Pero además, cuando critica a Kicillof lo tilda de “boludo” por un error que no es tal y por el manejo de las cámaras, que por ciento el último domingo en su programa fue muy dinámico, pero que lo mostró en alguno de sus perfiles más desfavorables.

Pero el centro de la crítica de Lanata fue el “error” de haber calificado a Buenos Aires como la provincia más grande de la Argentina si se excluye a la Antártida, burlándose porque en cuatro horas que tuvieron los editores del mensaje no lo habían eliminado.

Lo cierto es que no se trata de un error. La Antártida no es una provincia, pero forma parte de Tierra del Fuego, junto con las islas del Atlánticos sur, como Malvinas, Georgias del Sur, y Sandwich del Sur (reclamadas al Reino Unido que las mantiene administradas como una colonia de ultramar).

Así, en efecto, la provincia de Tierra del Fuego tiene 1.002. 445 Km2. Y es la más grande del país.  Pero si se le resta la Antártida, las Malvinas, Sandwich del Sur y Georgias del Sur se limita a 21.571 Km2. Es decir muy por debajo de los 307.571 Km2 de la provincia de Buenos Aires. Es más si a la isla Grande de Tierra del Fuego y a sus islas adyacentes se suma la superficie de Malvinas y las restantes islas en disputa, aún es muy menor a la superficie bonaerense.

Es decir la frase la Provincia de Buenos Aires es la más grande del país, si se excluye la Antártida, está lejos de ser un error. Querer adjudicarle a Kicillof un fallido o peor aún ignorancia por ese dicho no sólo muestra falta de conocimiento, sino también mala intención.

La Antártida no es una provincia, como interpretó Lanata el dicho del Gobernador, pero si es parte de una provincia, como es Tierra del Fuego, un dato que por supuesto no ignora. Allí los ciudadanos ejercen su derecho, como ser votar por las autoridades nacionales y también provinciales.

Si es cierto que forma parte de un continente distinto al americano, pero políticamente nuestro país la incluye dentro de la provincia fueguina.

Entonces, quien parece haber cometido una “boludez” es Lanata y su producción. Salvo que este hecho se lo sume a la larga lista de “errores”, siempre apuntando contra el mismo lado que desde hace años convirtieron a ese magnífico e imaginativo periodista que alguna vez fue Lanata en este vocero de la rebeldía “gorila” más cercana a la irracionalidad que a la búsqueda de consensos para cerrar esa grieta que él mismo bautizó.

Agitar el fantasma de cuánto ganan los dirigentes políticos, el supuesto ataque a las instituciones del oficialismo y el permanente intento de desprestigiar a la cuarentena, cueste la cantidad de vidas que cueste forman parte de un modelo periodístico del cual Lanata es el máximo exponente, por talento y un histrionismo propios del actor que más de una vez intentó ser. El problema es que esta no es una película y la gente se muere en serio.
 

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