viernes 03 de julio de 2020 - Edición Nº836
Editor Platense » Espectáculos y Moda » 5 jun 2020

Coronavirus, predicciones y proyecciones en las letras de algunas canciones

"Yendo de la cama al living sientes el encierro", escribía Charly hace ya mucho tiempo


Por:
Licenciado Guillermo Cavia

El joven Abhigya Anand se hizo viral por un vídeo que circuló en las redes sociales, siendo que adelantó la llegada de la pandemia de coronavirus Covid-19 durante el año pasado, exactamente en agosto de 2019. Es un joven astrólogo que habita en la India. Ahora volvió a expresarse sobre la pandemia que afecta al planeta y arriesgó cuándo cesará.

Cuando el año pasado su vídeo se hizo viral había dicho que el mundo iba a sufrir un peligro severo a partir de noviembre de 2019. Detalló que sería por una enfermedad generalizada que llegaría a todas las regiones del mundo. Aseguró que China sería uno de los territorios más castigados. También dio cuenta que en marzo de 2020 se alcanzaría el clímax de la crisis.

Ahora nuevamente Anand volvió a hablar sobre el tema para afirmar que el 5 de septiembre el Covid-19 estará completamente erradicado. Pero aseguró que el 20 diciembre habrá una catástrofe todavía más preocupante que la actual pandemia por coronavirus, la cual continuará hasta marzo de 2021. En el último vídeo que acaba de realizar expresó que “Solo si ganamos inmunidad, podremos protegernos de estos brotes de pandemia en el futuro. Debemos dejar de matar animales y dañar a la madre naturaleza, ya que estamos aumentando nuestro Karma y si lo hacemos tendremos que enfrentarnos a la ira de la madre tierra”, afirmó.

Anand es el estudiante más joven en completar su licenciatura en Vastu Shastra, una antigua doctrina hinduista que trata sobre la influencia de las leyes de la naturaleza en las construcciones humanas. Es también astrólogo y tiene un posgrado en Microbiología ayurvédica.

Hace varios años atrás el genial músico y compositor Chico Novarro, le daba vida a su canción “Carta de un León a otro”. La letra menciona la historia de dos leones hermanos que habían sido separados al nacer, por lo que uno había ido a parar al zoológico y el otro lo hacía en un circo. La carta la escribe el que vive en el zoológico. Sin dudas el animal está en un contexto de encierro y le cuenta con tristeza a su hermano el mal que le están haciendo, “no se redime con cariño” dice.

En la misma carta imagina al hermano viajando con el circo por el mundo entero, aunque sabe que el domador muchas veces lo obliga a trabajar más de la cuenta. El tema musical, que es una poesía pero a la vez una denuncia en sí misma, encuentra una sentencia, que menciona en su carta el león del zoológico: “pero volviendo a mi nada ha cambiado aquí desde que fuimos separados. Hay algo sin embargo, que noto entre la gente, parece que miraran diferente. Sus ojos han perdido algún destello, como si fueran ellos los cautivos. Yo sé lo que te digo, apuesta lo que quieras, que afuera tienen miles de problemas”. Señala además el león en su carta, irónicamente, que los dos han caído en la selva en piadosas manos, para agregar su veredicto “su aire está viciado de humo y muerte y quién anticipar puede su suerte. Volver a la naturaleza seria su mayor riqueza, allí podrían amarse libremente y no hay ningún zoológico de gente. Cuídate hermano, yo no sé cuándo, pero ese día viene llegando”.

No tengo dudas que esos días a lo que refiere el León del zoológico son exactamente estos. Pero no obstante hago alusión a otro animal, en este caso un Oso, ahora en la poesía del compositor Moris Birabent. En esta historia habla de un Oso que vivía libre en el bosque, que caminaba sin parar, pero que el hombre lo encarceló y lo llevó a la ciudad para trabajar en el circo. El Oso nunca dejó de pensar en su libertad y deseaba siempre esas  mañanas y tardes que eran de él. Igual que las noches cuando se tiraba a descansar. Un Tigre amigo, que estaba viejo, le decía que tratase de conformarse, pero el Oso no podía olvidarse de todo, de sus bosques, de sus tardes y de quién era él mismo. Así fue hasta que “en un pueblito alejado alguien no cerró el candado y en la noche sin luna dejó la ciudad”. Así por fin pudo sentir el suelo de su bosque, el verde de la libertad. Aunque estaba más viejo no le importaba porque libre podía vivir contento de verdad.

Hablar del encierro no es fácil cuando uno lo vive como experiencia propia. Los canarios en una jaula en la pared de las cocinas cantan y ahí están cumpliendo una condena de reclusión sin haber cometido pecado alguno. Ahora el Covid- 19 nos da esa sensación de retiro, celda, aislamiento. Seguramente nos damos cuenta que no está bueno. Lo mismo pasaba con “Los juguetes y los niños” en la canción del grupo Vivencia. Ellos contaban que hacía mucho frío y que los negocios esperaban con impaciencia las ventas. Mencionaban una vidriera de una gran juguetería, donde había chiquillos que suspiraban, incluso sus narices echaban sueños de vapor. Toda esa atmósfera empañaba la ilusión. Decían “hay una muñeca y un osito que conversa. Mientras los pequeños sueñan. Los niños miran y miran en la vidriera empañada como se escapan sus sueños a través de sus miradas. Y mientras los niños sufren, los juguetes se preguntan con tantos niños afuera, ¿qué hacemos en la vidriera?”

Hay muchas canciones que nos ponen exactamente en el lugar que ahora nos encontramos. El genial “Charly” García nos daba “Canción para mi muerte”. En la primera estrofa nos decía: “Hubo un tiempo que fui hermoso y fui libre de verdad, guardaba todos mis sueños en castillos de cristal”. Más adelante dice “Tómate del pasamanos porque antes de llegar se aferraron mil ancianos pero se fueron igual”. Otra canción de él se llama “No voy en tren” y menciona que no necesita a nadie alrededor y como si todo eso fuera poco indica “Porque no hay nadie que mi piel resista. Porque no hay nadie que yo quiera ver”.

Las letras de canciones son una proyección que hace nos veamos tal cual los acontecimientos. La pandemia del coronavius nos sitúa ante una experiencia inédita tanto a nivel colectivo como individual. El confinamiento implica que llevemos varios días ante la perspectiva de tener que pasar las horas en espacios limitados y cerrados. En algunos casos en compañía de nuestras familias o también en la soledad del hogar. Si no has hecho el Servicio Militar, si no eres una monja de clausura, si no has estado privada o privado de la libertad, si no cuentas con una experiencia de encierro, pregunto ¿cómo te suena esta canción de Charly? que dice: “Yendo de la cama al living sientes el encierro”.

Licenciado Guillermo Cavia

 

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