jueves 09 de julio de 2020 - Edición Nº842
Editor Platense » Autos » 27 abr 2020

Según la Cámara de Comercio Automotor

Advierten que muchos concesionarios de autos no volverán a abrir

Las más perjudicadas son las firmas que comercializan modelos usados, pero la crisis también golpea a los O Km. Desde Acara piden que se autorice un sistema de delivery


Numerosos concesionarios de autos no volverán a abrir sus puertas cuando se vuelva a la normalidad luego de la cuarentena, advirtió ayer el presidente de la Cámara del Comercio Automotor (CCA), Alberto Príncipe.

"Nuestras empresas continúan con las cortinas bajas. La situación es difícil y alarmante. En los últimos años el sector prácticamente no tuvo rentabilidad y se sostuvo con los ahorros propios, y ahora agravado por el lucro cesante y los costos que seguimos teniendo", señaló.

Dijo que la Afip "tiene inscriptos más de 10.000 comercios de autos usados en el país, muchos de los cuales cuando se vuelva a la normalidad no volverán a la actividad".

Ante este panorama, el sector solicitó tanto a las autoridades de la Afip como de la Agip, excepciones o postergaciones a las obligaciones corrientes en materia tributaria por impuesto a las ganancias, mínima presunta, IVA y empleadores. También por el impuesto a ingresos brutos, ABL, patentes y sellos.

"Estamos trabajando en conjunto para encontrar una solución para el corto plazo", explicó Príncipe.

Dijo que también se está trabajando "en conjunto con la Dirección Nacional de los Registros de la Propiedad Automotor (Dnrpa), y hemos logrado que la Jefatura de Gabinete autorice parcialmente la apertura de la Registros".

Además, luego de varias reuniones, a partir del miércoles 22 de abril, comenzaron a funcionar en CABA las plantas de Verificación Policial", indicó.

"Todo es futurología. El paso del tiempo nos dirá en que suelo arrasado nos moveremos, que seguro no será igual al conocido o imaginado. Seguro que no", señaló, el titular de la CCA.

La advertencia de CCA, se suma al reciente pedido de la Asociación{ de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara), que nuclea a las bocas de expendio minorista de modelos 0 Km. Los agencieros presionan casi desde el inicio del aislamiento social para que les permitan reabrir sus locales y reclamaron  que el Estado se haga cargo de los sueldos de los empleados por tres meses.

Por el momento, los locales de venta siguen cerrados y sólo se permitió la reapertura de los talleres de servicios para atender a vehículos de personas exceptuadas de la cuarentena. También se autorizó la reapertura de las fábricas de neumáticos, las fábricas de autos y piezas para exportación que en Scania ya se efectivizó en la provincia de Tucumán, las gomerías y las casas de repuestos (aunque sólo con el sistema de envío a domicilio).

Sobre esa base, los integrantes de Acara pidieron volver a operar con un sistema de entrega a domicilio de autos cero kilómetro que bautizaron como un delivery de autos puerta-a-puerta. La prueba piloto se realizaría en la ciudad de Buenos Aires, por eso la propuesta se realizó por medio de una carta abierta al gobierno de Rodriguez Larreta.

“Solicitamos por este intermedio a la Ciudad de Buenos Aires, nos permita realizar a través del sistema de delivery ya aprobado para otros rubros, la venta de autos y motovehículos, traslado de autos usados y motovehículos a los talleres, desde los concesionarios hacia nuestros clientes”, reza el texto de una nota que firma el titular de Acara, el platense Ricardo Salomé.

Hasta el momento, la única automotriz que implementó el sistema de delivery de vehículos en cuarentena es Ditecar. El importador de Jaguar, Land Rover y Volvo en la Argentina está realizando el retiro y entrega de unidades en el domicilio de sus clientes, pero sólo para hacer trabajos de mantenimiento y reparaciones. Y lo hace con una salvedad importante: este servicio es exclusivo para los clientes de esas tres marcas que estén autorizados a circular con permiso durante la cuarentena. No está habilitado para el resto de los usuarios.

La incertidumbre que genera no saber hasta cuándo durará la cuarentena, cómo será el regreso a la actividad y el impacto real en la economía del aislamientos social son demasiadas variables para saber a ciencia cierta qué quedará después. Por lo pronto muchos servicios de postventa no se han renudado porque los beneficios no serían significativo y es más, el costo de reabrir esos establecimientos cuando el público que podrá concurrir está limitado a las restricciones de movilidad conocida puede ser más grande que tenerlo cerrado.

En las concesionarias, la situación se repite. Son varios los locales que no volverán a abrir después de este desastre sanitario. Muchas firmas están levantando bocas de ventas para concentrar todo es las casas centrales. Se viene una ola de cambios de manos sin precedentes cuando termine la cuarentena. Hay muchos empresarios con voluntad de salir del negocio. En realidad, este panorama venía de antes del coronavirus y ahora se acentuó.

Las malas perspectivas económicas, una línea política que desalienta los negocios y un contexto social que no deja de agravarse eran ya suficientes motivos para repensar el futuro. La pandemia agravó la situación. Se va a tener que poner mucha plata para seguir en la actividad y no todos van a estar dispuestos a hacerlo.

Lo que está claro es que nada va a ser como era antes. Esta crisis mundial va a cambiar todo el negocio automotor. También en la Argentina. Si bien esto ya se estaba evidenciando con las nuevas formas de comercialización, el coronavirus lo va a acelerar, sumado a las modificaciones de los hábitos sociales que surgirán de un aislamiento que será prolongado. Las estructuras se achicarán y muchos de los empleados que pierdan su trabajo en este sector deberán reinsertarse en otros porque ya no existirá el puesto que dejaron. Las concesionarias o locales que se cierren no volverán a abrir.

En las fábricas, tampoco será lo mismo. Hace dos años se estaba cerca de llegar, por primera vez, a un mercado de un millón de unidades y ahora se proyecta uno de 200.000. Un retroceso muy grande como para salir indemne. Lo mismo en materia de producción. Se espera que ni Brasil va a salvar esta vez a la Argentina. La situación fabril es frágil. Hay 90.000 autos en stock y van a tratar de venderlos, cuando se levante el aislamiento, como sea. Por eso, pensar en fabricar para el mercado interno no parece ser una alternativa viable. 

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