miércoles 08 de abril de 2020 - Edición Nº750
Editor Platense » Política y Economía » 25 mar 2020

Un tema que inquieta

Cómo seguirá la economía, después de la crisis del coronavirus

El Gobierno, a tono con lo que realizan distintos países del mundo, inyecta fondos mediante diversos mecanismos. Se busca atender a los sectores vulnerables y no quebrar la cadena de pagos, sin un estallido inflacionario


Por:
Roberto Pascual

Muchos se preguntan cómo saldrá la economía de la crisis provocada por el coronavirus y la cuarentena que virtualmente paralizó la actividad en el país. Queda claro que no hay una respuesta a este interrogante. Y no sólo en el país sino en el mundo.

En la actualidad se debate a nivel global es si el enorme paquete de ayuda que lanzará Estados Unidos (de 2 billones de dólares) alcanzará para, como diría Soda Stero, “Cuando pase el temblor”.

En los últimos días, por lo pronto, los mercados del mundo reaccionaron en forma positiva, pero también se conocieron estimaciones de que la actividad económica internacional podría caer hasta un 20%, según aseguró el prestigioso historiador y economista Albrecht Ritschl, profesor de la London School of Economics. En una entrevista en el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung, advierte que “una caída del PBI del 20% no está descartada. Esto será mucho peor que la recesión provocada por la gran crisis financiera de hace diez años”. Las comparaciones, para Ritschl, son mucho peores y puede ser  tan grave como la crisis de los años 30 o la falta de suministros del final de las dos guerras mundiales”.

También el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Ángel Gurría, reconoció en una entrevista a la cadena británica BBC que el impacto económico del coronavirus ya superó al de la crisis financiera que comenzó en 2008 y pronosticó que el mundo "necesitará al menos 2 años para recuperarse”.

Y un organismo dependiente de Naciones Unidas, la Cepal, aseguró que el colapso del coronavirus se encamina a convertirse en un evento económico tanto o más grave que el estallido de la burbuja de las hipotecas subprime, en 2008. La secretaria ejecutiva de la entidad, Alicia Bárcena, señaló que la actual crisis “pasará a la historia como una de las peores que el mundo ha vivido”.

Específicamente Bárcena detalló que América Latina se verá afectada económicamente y pidió mayor cooperación global, reclamando auxilio para países endeudados, como la Argentina, dado que sus exportaciones podrían caer más de un 10% de su valor.

Hay coincidencia en la necesidad de inyectar fondos para superar la crisis. Por eso el Congreso de Estados Unidos acordó la aprobación del mayor plan de rescate económico de la historia de ese país, un arsenal superior a los dos billones de dólares en ayudas a empresas y ciudadanos para tratar de contener los estragos económicos del coronavirus y el deterioro de la actividad que supone esta pandemia mundial.

Europa, por su parte, analiza un multimillonario “coronabono” para hacer frente a la recesión que seguirá cuando el virus Cevid-19 sea un recuerdo o, al menos, cuando sus peores consecuencias se hayan superado.

¿Y qué pasa en Argentina?.

Desde el principio se comenzó a inyectar fondos a los sectores más postergados mediante distintos mecanismos como ser los $ 10.000 a monotributistas o trabajadores informales, el aumento de la AUH, el acceso a créditos blandos a pymes o la casi segura postergación de pago de distintos impuestos.

Por ahora el mayor de los desvelos pasa porque las medidas efectivamente tengan el efecto deseado y lleguen a quienes están destinadas. Los bancos cuentan con nuevas normativas a su disposición que les permitirá no cerrar las cuentas en rojo de los clientes que no tengan fondos para cubrir los cheques librados y frenados por la cuarentena y que desde este jueves volverán con la reanudación del clearing. 

Las entidades estarán obligadas a analizar los casos de pedido de financiamiento a corto plazo, que impulsa el Gobierno mediante la reducción de encajes, y la cancelación de unos $100.000 millones de Leliqs. La medida aún no cubre las expectativas de las pymes que demandan mayor agilidad mediante la liberación de fondos en descubierto en sus cuentas corrientes para hacer frente al posible rojo y para el pago de salarios a sus empleados. 

A estos incentivos se suma la ayuda que dará el Estado para pagar los sueldos por los próximos meses para empresas con hasta 25 empleados. Según trascendió, “se dispuso la agilización de los Repro (el programa de recuperación productiva) para que las pymes de menos de 25 empleados pertenecientes a los sectores afectados tengan una ventanilla rápida para acceder al pago parcial de los salarios de sus empleados.

El objetivo oficial es que los fondos provengan de liberar a los bancos unos $320.000 millones a través de la liquidación de las Leliq existentes y la suba de los encajes bancarios. Este dinero debería volcarse de manera inmediata a la liquidez de los bancos públicos y privados, los que, en teoría rápidamente, tendrían que comenzar a trabajar con sus clientes para que haya líneas de préstamos a tasa de 25%. Y aún menor si se puede.

Es decir, en línea con lo que sucede en el mundo, Argentina mediante distintos procedimientos inyecta fondos para enfrentar la crisis del coronavirus, hasta un nivel que llegaría hasta el 2% del PBI.

Hasta ahora, con la enorme liberación de pesos producto del desarme de las Leliq, la Base Monetaria está acercándose a los 2,1 billones de pesos por primera vez, con un aumento de 23% desde el 5 de marzo.

Es por eso que los economistas, en especial los más ortodoxos, están advirtiendo sobre el impacto en los precios. Y también es por eso que el Mercado Central de Buenos Aires publicará en forma periódica los precios mayoristas de venta de frutas y verduras. Los listados se subirán entre el jueves y el viernes de esta semana al sitio web y se revisarán en forma semanal, en busca de darle transparencia al sector luego de que las frutas y verduras registraron subas de entre el 15 y el 30 por ciento entre la tercera y la cuarta semana de marzo, según denuncias realizadas a la asociación de Consumidores Libres.

Se trata de la batalla -junto a contener el coronavirus, tener alimentada a la población, mantener las fuentes de trabajo y no quebrar la cadena de pagos sin una disparada hacia el dólar- que más preocupa por estas horas al gobierno de Alberto Fernández.  
 

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