lunes 17 de febrero de 2020 - Edición Nº699
Editor Platense » La Región » 5 ene 2020

OPINIÓN

Cadelli y Pérez no aflojan y muestran el potencial de Astillero Río Santiago para generar empleos y combatir el hambre


TAGS: ARS, PéREZ, CADELLI
Por:
AGS

Abochornada por sí misma, la Patria argentina, el país de los alimentos, parece dispuesta a terminar con el hambre de su Pueblo trabajador. Por fin un gobierno atiende el tema sin eufemismos, con vergüenza más que con orgullo. A una variopinta mesa del hambre concurren distintas personalidades, entre las cuales algunas, hasta no hace mucho, eran oficialistas indiferentes a la situación. En buena hora que así ocurra, de los arrepentidos se sirve Dios. En ese espíritu y con mejores antecedentes sociales, la dupla Cadelli-Pérez se comunicó con la pastoral social de la iglesia católica en la figura de su titular Ruben Marchioni. Y se planteó la integración del ARS al esfuerzo general del combate contra el hambre utilizando la capacidad ociosa de sus cocinas, que darían abasto para más de 9.000 bocas/día si se las empleara intensivamente. Sorprendido por tamaña capacidad ociosa, el religioso tomó debida nota del, hasta ese momento, invisible potencial del ARS.

Paralelamente al número de las viandas navales, jubilado y trabajador expusieron la calidad que las mismas pueden alcanzar, muchísimo más allá de los heroicos merenderos, donde alitas de pollo se trozaban en tres con tijeras de podar, para que el plato de arroz o polenta tuviese aunque sea eso de proteína animal. Superando eso, el ARS puede proveer, en alianza alimenticia no industrializada con productores de la región de La Plata, Berisso y Ensenada, una dieta suficiente y equilibrada, en nutrientes frescos y naturales, que den satisfacción a esas pancitas pobres, atiborradas de harinas y grasas, cuando no vacías de todo alimento. Es la hora propicia para hacerlo, en unidad de concepción nacional y ejecución descentralizada provincial. No ser solidarias con la movilización general sería imperdonable para cocinas de gran producción que permanecen ociosas la mayor parte del día. La indiferencia, la verdaderamente contraria al amor, no es una opción. Tal vez sorprendida por la determinación de Cadelli-Pérez, la pastoral social preguntó por el financiamiento.

Al respecto la dupla ARS contestó que, habiendo el macrismo gastado desde unos U$ 150 hasta 800 millones/día subsidiando la divisa norteamericana a favor de los ricos, es inaceptable que se desatienda el hambre a favor del estómago de los pobres. No hay excusa posible. Feliz con la respuesta, la pastoral social casi bendijo el contacto que la divina providencia le arrimaba, y franqueó el acceso a información sensible de la región, elaborada por la UCALP entre otros. El relevamiento, comunicado por Rodrigo Martín, uno de sus factótums, da más de 230 asentamientos, de por lo menos 10 y hasta 200 familias cada uno, muchos de los cuales en el Berisso que hereda Cagliardi, próspero empresario y socio político de Secco, que se hereda a sí mismo en Ensenada y pretende su continuidad nepótica en cuatro años. Por eso el concepto astillero no duerme les cae tan bien a pastores, universitarios y demás grasitas militantes, porque coloca el gran poder de resolución del Estado Empresario al servicio social de los abandonados por la misma sociedad. Y en esto, aunque no es su tarea industrial ni específica, el dúo Cadelli-Pérez cree que el ARS también puede brillar.

Con igual espíritu ecuménico, volviendo al ámbito fabril, jubilado y calderero están en diálogo con la confederación económica de la provincia que agrupa las tan vapuleadas pymes. Continuadora de la línea peronista de Gelbard y con liderazgo de Guillermo Siro, la cepba no acepta a la unión industrial argentina porque se niega a ser tropa de maniobra de multinacionales importadoras de valor agregado extranjero, entre las que destacan las automotrices, 70% impo contra 30% nac. También en este caso, el desarrollo de proveedores y la asistencia ARS en los planos industrial (dirección de obra + garantía de calidad + formación de personal), comercial (calificación fehaciente + ampliación de mercado) y financiero (anticipo del capital de trabajo mediante la triangulación de deuda) fue recibida con alborozo por las pymes, destrozadas por la importación indiscriminada, tarifas impagables y el achicamiento, cuando no la muerte, de sus mercados. Pérez sostiene que, también en este siglo XXI, hay que volver a Perón. Y las pymes no contradicen, asienten.

La rosca de ambiciones ha tomado un vuelo injustificado. Aeronáutico, podría decirse. Responsables político-gremiales de la parálisis del ARS quieren a Pérez encadenado en su taller, y a Cadelli internado en un geriátrico. Menos esos dos, cualquiera parece bueno para conducir la fábrica: Cancellieri, Seimandi, Antimi, Tettamanti, Basteiro, Bilardo, Guido Zuller. Cualquiera. Pero la prepotencia de trabajo de ambos no amaina, y sigue dando buen rumbo a una fábrica que, sin ellos, estaría invadida por la debilidad y la tristeza cuando deben reinar la fuerza y la alegría. Inocentes que nunca faltan, abotagados por su ingenuidad, creen que es un debate de personas, no de proyectos. Pero lo cierto es que, mientras Cadelli-Pérez han dado testimonio público de lo que piensan respecto de todo, sus competidores solo han conspirado, restringiéndose a la maledicencia y el desmerecimiento en los pasillos contra el dúo que se irguió sobre sus propios pies, sin más herramientas que su honestidad, construida con la propia conducta, y su capacidad, adquirida en el trabajo fecundo. La situación es harto injusta, se sabe. Pero quizás también sea fluida. Ninguno de los dos afloja. 
     
 

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