miércoles 13 de noviembre de 2019 - Edición Nº603
Editor Platense » El Lobo y El Pincha » 6 nov 2019

A 35 años del histórico ascenso del Lobo y del gol de la avalancha, el Bocha Flores lo revive en El Editor

En diciembre se cumplirán nada menos que 35 años de aquel ascenso histórico de Gimnasia, de aquella final con Racing, y de aquel gol del Bocha en el cilindro de Avellaneda que provocó una de las avalanchas más grandes de la historia del fútbol


Por:
Alejandro Salamone

"La jugada arranca en la mitad de cancha, ´Copito´ Andrada" me la da en cortada, me acuerdo que Víctor Hugo Morales me hace después un reportaje en el que me pregunta si estaba off side y le dije rotundamente que no, y cuando lo enfrenté al flaco Traverso con la derecha la corrí para la izquierda, el arquero pasó de largo y la toqué suave de zurda, entró lentamente, levanto el dedo para gritar el gol y veo que la gente se viene toda abajo en una avalancha tremenda. Y cuando se vienen abajo sabía que mi papá estaba ahí, entre esa gente...me preocupé pero fue una emoción tan grande que me parece estar ahí".

Así contó su gol a El Editor Platense a casi 35 años del histórico ascenso de Gimnasia de 1984 (se cumplirán a fines de diciembre) el Bocha Angel Ismael Flores (59 años), aquel 9 de andar cansino pero de una calidad superior a la hora de enfrentar a los guardametas, gambetear, meter un caño o dar un pase preciso.

El Bocha metió el primer gol en el partido de ida de la final ante Racing, y también el primero en el Bosque en el cotejo de vuelta. En Avellanada (video) se impuso el Lobo de Nito Veiga por 3 a 1, y en La Plata bajo un calor intenso y para que el pueblo tripero festeje ese fin de año, la victoria fue 4 a 2.

La pelota en ese primer tanto en el Cilindro entraba despacito, parecía que pedía permiso para colarse debajo de los tres palos y al mismo ritmo en que ingresaba el balón se producía una de las avalanchas más grandes que se recuerden en el fútbol y que hayan quedado grabadas en Internet. 

De ese gol de la avalancha surgió la tapa de la revista El Gráfico de aquel entonces, la más leída por todo el mundo futbolístico del País y que Flores lleva como foto de perfil en su WhatsApp desde que usa celular. "No la cambio ni loco, es un recuerdo hermoso. Gimnasia es algo tremendo, su hinchada, siempre nos dejaba asombrado a los jugadores, metían 15.000, 20.0000 personas como si nada estando en la B, en cualquier cancha cuando los visitantes todavía podían ir a ver a sus equipos. Me acuerdo que jugamos antes que con Racing, la semifinal con Defensores de Belgrano en cancha de River y reventaron las tribunas", recuerda el 9.

"Nosotros pensábamos que íbamos a la final contra Lanús que había jugado la otra semifinal con Racing, y si era así sabíamos que sería más difícil. La verdad es que nosotros nos teníamos más confianza en ese entonces si jugábamos con la Academia, y por suerte se nos dio", y recordó a su técnico Nito Veiga: "Era un fenómeno. En la primera final la charla técnica fue muy sencilla, sin misterios, tuvo la simpleza de los grandes, jueguen como saben jugar ustedes nos dijo, y no muchas más indicaciones."

"Nosotros tuvimos muchos problemas para llegar a esa final, la verdad que llegamos a los ponchazos. Pero cuando empezamos el octogonal fue como algo mágico, empezamos a jugar bien, lo hicimos con Defensores de Belgrano y Argentinos de Rosario, dos grandes equipos, y luego con Racing. Había que ganarles a esos equipos, no era nada fácil, era un tiempo de B muy fuerte con grandes cuadros; en Defensores jugaban Walter Fernández, Colombati, Ronsi...pero el Lobo estaba mentalizado de otra forma".

Y el Bocha recita el equipo de memoria: Castagneto (aunque la final la jugó Carlos López), Lúquez, Bianculi, Ingrao y Tempesta; Andrada, Kuzemka y Charly Carrió, Pedrazzi, Flores y Molina. También estaban Ramírez, un diez de jerarquía; y un puntero derecho López, ligerito, entre otros grandes jugadores, recuerda con nostalgia.

El Bocha hoy vive en Lanús, cerca de la cancha del Granate. Dice que aún se juntan con los compañeros de aquel ascenso y que les gustaría tener un reconocimiento en breve, cuando se cumplan los 35 años de ese logro tan importante para la institución: "Sería muy lindo ingresar a la cancha y saludar a esa gente maravillosa". Fue el "Turco" Roberto Farsa,  un gran entrenador del fútbol infantil y juvenil de Lanús quien contactó al Bocha para que este diario pueda realizarle una nota que seguramente ahora están disfrutando todos nuestros lectores amantes del fútbol.

EL FÚTBOL DE HOY Y DE ANTES 

Con respecto a esa comparación del fútbol de ahora y el de antes que en los asados discuten aquellos amantes de este deporte, el Bocha cree que "ahora es más físico" pero igual no le caben dudas que "tipos que entraban a la cancha en aquel entonces cuando él era jugador podrían desempeñarse muy bien en la actualidad. Yo te lo pongo a Charly Carrió hoy y no habría dinero que pueda pagarlo", dijo sobre el 10 que también la clavó de tiro libre contra la Academia en el Cilindro convirtiendo en tercer gol de ese 3 a 1 (ver video).

"Gimnasia siempre tuvo muy buenos 9" -destaca el Bocha- y señala que él fue a reemplazar nada menos que al Potro Dominguez que siguió su carrera en Boca. Y nombró a algunos como Sava o Gambier. Cuando le tocó describirse a sí mismo, sus características, dijo que "yo era un 9 al que le gustaba jugar, a mí la mayoría de los técnicos, el mismo Nito Veiga, me pedían que juegue, que toque, yo jugaba al Papi Fútbol, y eso le gustaba a la gente tanto de Gimnasia como de Arsenal o Temperley" por donde tuvo marcados pasos en su carrera. Y se enorgullece al contar que en un libro que repasa la historia del "Arse" dice de él que fue "el mejor 9 de la historia"..."no por lo goles que hice sino por lo que jugaba", expresó.

Cuando Gimnasia ascendió el Bocha jugó seis meses más, y luego pasó a Independiente. De esos meses en primera recuerda un clásico en el que Islas le sacó varias pelotas imposibles y una palomita pegó en el palo, y que en el vestuario el técnico que había reemplazado a Nito Veiga, Luis Garisto, le recriminó el haber errado tanto. Entonces Flores ya no se sentía a gusto con el técnico y prefirió emigrar al rojo de Avellaneda. 

El año anterior al que Gimnasia asciende a Primera, casi desciende a la "C", recuerda Flores que formó parte también de ese equipo de Victorio Cocco, y luego subieron juntos con Deportivo Español que contaba con grandes jugadores como Donaire y el arquero Catalano (que también casi descienden con el Lobo en el 83 y luego por esas cosas del fútbol los dos llegaron a primera). 

Con respecto al Lobo hoy dice que "está difícil pero hay esperanzas de salvarse del descenso, Diego es sin dudas un envión anímico muy fuerte y si nos toca irno nos iremos, pero siempre va a volver bien porque Gimnasia es una gran institución, siento que es mi equipo".

Un ping pong al Bocha y el final de nota

¿Messi o Maradona?: Messi

¿Bilardo o Menotti?: Menotti

¿River o Boca?: River

"Me gusta que traten bien a la pelota, esa es mi folosofía en el fútbol", y vuelve a recordar el gol de la avalancha: "Tenía a toda la gente de frente y no podía fallar. Cuando  ´Copito´ tira la bocha larga yo arranco y ya sabía lo que iba a hacer, lo había visto al arquero cuan largo era que se me venía encima, sabía que por adentro no lo podía gambetear, entonces fui por afuera y cuando lo pasé toqué rápido de zurda, mi pierna menos hábil, con la que metí los dos goles en las finales con Racing. La pelota entró despacio y se vino esa avalancha tremenda, ahí estaba mi Viejo, viéndome, fue una emoción muy grande, tan grande como lo es Gimnasia y su gente que marcaron mi carrera". 

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