jueves 09 de abril de 2020 - Edición Nº751
Editor Platense » Policiales » 26 ago 2019

Los detalles del femicidio de la sargento en el barrio El Mondongo

Su agresor, también policía, continúa en grave estado tras dispararse en la cabeza. Todos los detalles en esta nota


Por:
Nicolás Fábrega

Tras la conmoción inicial por el crimen de Laura Gutiérrez, la sargento de 30 años asesinada por su expareja de cinco tiros en diferentes partes del cuerpo, en el interior de un departamento de El Mondongo, llega el momento de los análisis y de los estudios científicos que permitan entender tanta locura.

Como primera certeza se supo que el femicidio fue perpetrado por Danilo Alberto Acevedo, un oficial de la división de Caballería de la Policía Bonaerense de 32 años, quien había mantenido una relación con la víctima y no aceptaba que ella no quisiera volver ni, menos aún, que iniciara un nuevo noviazgo, como estaba en proceso de hacer. “No hay registradas denuncias de ella hacia él por violencia de género ni por ningún otro tema”, contó una fuente judicial, pero otros voceros indicaron que el hombre “era violento” y que la pareja “era conflictiva, con idas y vueltas”. Un tercero fue más allá al señalar que él le había dicho en una ocasión que si lo dejaba, se mataba.

El acusado 

A diferencia de lo que se creyó en un primer momento, el asesinato no se produjo durante la madrugada del domingo, sino el mediodía del sábado. El hombre llegó a la propiedad de Laura de 2 entre 61 y 62, donde él mismo había vivido hasta febrero. Iba a comunicarle que finalmente, y como quería, le habían aceptado el traslado de La Plata hacia Tandil, pudiendo estar así más cerca de su familia, ya que es de Mar del Plata. Tal vez su idea fuera que ella lo acompañara, y no tenía en mente aceptar un rechazo. Pero eso fue lo que pasó y entonces todo se descontroló.

Un vecino dijo –y sus palabras ya están volcadas en el expediente judicial- que oyó cuatro estruendos entre las 12 y las 13 de ese sábado, pero aunque le parecieron similares a los provocados por un arma de fuego, nunca sospechó que fueran realmente tiros. Otro frentista aseguró que Acevedo “vino un par de veces en los últimos meses, pero no se veía violencia física, ni siquiera discusiones”.

Lo cierto es que una amiga de Gutiérrez empezó a alarmarse ante la falta de respuesta a sus mensajes y llamados, y ya cerca de la 1 del domingo decidió ir a ver si había pasado algo. Al llegar al inmueble, espió a través de una ventana del comedor que da al pasillo y entonces sus gritos alertaron a los lugareños: había observado parte del horror. Conmocionada, llamó al 911 –ella también es parte de la fuerza de seguridad- y los primeros que se acercaron fueron los numerarios del Comando de Patrullas La Plata, y luego sus pares de la comisaría Novena, con jurisdicción en la zona.

Se toparon con una sangrienta escena que, por supuesto, hubiesen deseado evitar. Ella yacía tendida sin vida en el piso, y los primeros estudios llevados a cabo por el médico legista en la escena del crimen indicaron que había recibido un disparo en el brazo, uno en el cuello, uno en el pecho y dos en el estómago. Cinco, que le quitaron la vida rápidamente. No muy lejos del cuerpo estaba también su pistola reglamentaria nueve milímetros.

Leer: mató a su pareja de cinco tiros

Él se hallaba también en el suelo, con un orificio en la zona parietal y otro en la occipital. Los investigadores creen que se puso el caño del arma entre la sien y la frente y apretó el gatillo, luego de haberlo hecho ante su ex: la bala le perforó el cráneo, atravesó el cerebro y salió por la parte trasera.

Ya de por sí se trataba de una herida de extrema gravedad que bien pudo haberlo llevado a la muerte en cuestión de segundos, y aunque no lo hizo y sobrevivió, su cuadro es muy complejo, ya que además agonizó durante más de diez horas, perdiendo sangre.

Ahora se encuentra internado en el Policlínico San Martín, con pronóstico desfavorable. Si perece, la causa penal se cerrará por “extinción de la acción penal por fallecimiento del acusado”: en otras palabras, el caso quedará sin condena. De vivir, lo espera una pena de cadena perpetua por el delito de “femicidio”.

Peritos de la Policía Científica convocados para trabajar en lugar del incidente recolectaron rastros de interés, como huellas, muestras de sangre y cabellos, que se sumarán a otras pericias ya solicitadas por la fiscalía actuante, como los análisis a las armas secuestradas y la confección del croquis de la escena del crimen.

Activa en redes sociales

Laura Gutiérrez era oriunda de Avellaneda pero trabajaba en el Comando de nuestra ciudad, motivo que la había llevado a mudarse hace poco más de un año al departamento donde encontró la muerte.

Sensible, solía aportar varias publicaciones a su Facebook, en donde hablaba de la violencia del mundo actual en el que vivimos. En el último posteo del viernes escribió: “La sociedad está jodida, la humanidad está perdida. Una ‘mujer’ le pega al chofer del colectivo por no bajarla adonde ella se le canta en vez de respetar la parada. Un anciano es asesinado por robar comida… Muchos maltratan y matan animales indefensos por placer y comercialización. El Amazonas arde intencionalmente junto a las miles de especies que allí habitan, mientras que una Iglesia histórica también ardió y se juntaron millones en 24 horas para su restauración”.

También se lee: “Homicidios, violaciones, desapariciones, trata de personas, abusos. Políticas y políticos que generan violencia y odio. Con el 5% de la riqueza del Vaticano alimentás a todo África, y de ahí sólo sale ‘recen por todos’”.

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