domingo 26 de enero de 2020 - Edición Nº677
Editor Platense » El Lobo y El Pincha » 24 ago 2019

ANALISIS

Gimnasia perdió el rumbo y se hunde en la incertidumbre

Ortiz seguirá en el cargo al menos por un partido más, aseguran, pero hoy en el Lobo nada es firme, ya que está estancado en un lodazal en el que lo metió una dirigencia con pocas luces


Por:
Mauricio Alejandro Bustos Crespi

Tocó fondo. Si la falta de resultados en este arranque de torneo se diluía en un juego colectivo que permitía vislumbrar una luz de esperanza, lo de este sábado espesó la situación y se hace difícil percibir una salida victoriosa a esta situación. Gimnasia perdió y jugó su peor partido desde que el Indio Darío Hernán Ortiz se hizo cargo del equipo, justo cuando debía ganar sea como sea.

“El orden y la entrega no se  negocian”, le gustaba repetir una y otra vez al “Indio” cuando los resultados le sonreían o incluso cuando también le fueron esquivos. Esta tarde se llamó a silencio y se fue silbando bajito, luego de que el Lobo fuera un equipo sin “juego” y sin “Alma”.

Pero “el caldo se empezó a espesar mucho antes que esta tarde”, y gran parte de responsabilidad la tiene una dirigencia inconexa y dividida, sin autocrítica y sin ideas, que horas antes de que el primer equipo saliera a jugarse el futuro ante Defensa y Justicia, prendió la mecha al quitarle respaldo al DT mediante mensajes furtivos de algunos de sus miembros que se encargó de traducir en primicia el Diario El Día, asegurando que si Gimnasia perdía ante el Halcón, Ortiz no seguiría (cosa que no sucedio).

Cuando desde la cúpula se debía llamar a la unión de fuerzas para que el Bosque explotara en apoyo al equipo, se hizo lo contrario, se dividió a la parcialidad y el técnico comenzó a tambalear incluso antes de que su equipo saliera a jugar.

Y en forma de rebeldía, o tozudez, o absoluta convicción, Darío Hernán Ortiz pareció mandar un mensaje bien claro: “moriré con los pantalones puestos”, y entonces volvió a insistir en jugar sin un volante central, hizo debutar al paquete de Rivas en un partido para el incendio, y dejó en el banco a Spinelli minando el mediocampo de jugadores de buen pie, pero que jamás lograron todavía el verbo “jugar”.

Y las cosas salieron como era previsible que salieran: mal. Porque esa parece ser lamentablemente la costumbre en Gimnasia. No liga ni cuando lo merece, menos aun cuando los actores hacen todo al revés.

 

Del partido en sí poco se puede sacar en limpio. Solo decir que el Lobo nunca fue un equipo, y que individualmente lo suyo también fue pobretón. Horacio Tijanovich, el correntino que nunca da nada por perdido y corre y muerde en la misma medida que se equivoca, fue uno de los equipistas más resistidos por los plateistas, pero a la vez fue de lo más rescatable del equipo. El resto, salvo el arquero, tuvo un desempeño de pobre a muy pobre.

Y para colmo, si bien el rival se mostró muy débil como para preocuparlo demasiado, cuando mejor se encaminaba a jugar Gimnasia (porque en definitiva nunca lo logró), sobrevino el ya clásico error de la línea de fondo, Rivas habilitó a todos con su salida lenta y a destiempo, y la visita facturó.

El golpe de nocaut fue letal. Gimnasia no tuvo ni fuerzas ni ideas para reponerse. Es más, el Indio Ortíz dio un claro mensaje de desconcierto al apoyarse en los carteles de publicidad durante los últimos veinte minutos de partido y no dar ni una sola indicación, mostrándose sin respuestas a lo que estaba sucediendo dentro del campo de juego.

Después sobrevinieron los silbidos, el silencio en la zona de vestuarios, las caras desencajadas de los dirigentes, las reuniones entre pares en la zona de camarines, el cambio de planes, los saludos protocolares, más silencios, ocultamientos, desorientación y le decisión del técnico de “no renunciar” y la de la directiva de no actuar en “caliente” y darle un partido más a Ortiz antes de indicarle el camino de salida.

Al momento de despedirse, Pellegrino y el Indio quedaron en reunirse este domingo a charlar sobre la situación, aunque todo hace indicar que el técnico se hará cargo del entrenamiento del lunes, y será quien dirija al equipo ante Argentinos Juniors. Mientras tanto ya comenzaron a rondar nombres de posibles reemplazantes, y la verdad es que el que aseguran picó en punta le va a traer más preocupación que esperanzas a los hinchas: Lucas Bernardi. También se nombró a Gustavo Barros Schelotto, aunque sin demasiadas chances de que deje a su hermano con quien conforma dupla técnica en Estados Unidos.

 

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