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Lula versus Bolsonaro: análisis de los resultados de la primera vuelta de las elecciones en Brasil

Por primera vez en la historia de Brasil, un presidente postulante a la reelección llega al balotaje con menos votos que su adversario. A pesar de contar con la máquina pública a su favor, Bolsonaro (PL) tuvo casi 6,2 millones de votos menos que Lula (PT), que por poco menos de 540.000 votos no alcanzó el número de Jair en la segunda vuelta de 2018. Fueron 57.259.504 (Lula) contra 51.072.345 (Bolsonaro) de 123.682.372 presentes, de un total de 156.453.354 votantes.

La abstención de 20,95% (32.770.982) está en el promedio histórico de las últimas elecciones:

  • 1ª vuelta/ 2006: 16,75%
  • 2ª vuelta/ 2006: 18,99%
  • 1ª vuelta/ 2010: 18,12%
  • 2ª vuelta/ 2010: 21,50%
  • 1ª vuelta/ 2014: 19,39%
  • 2ª vuelta/ 2014: 21,10%
  • 1ª vuelta/ 2018: 20,32%
  • 2ª vuelta/ 2018: 21,29%

Los votos en blanco sufrieron una significativa reducción, registrando su porcentaje más baja en primera vuelta (1,59%), al menos desde las elecciones de 2006:

  • 1ª vuelta 2006: 2,98%
  • 2ª vuelta 2006: 1,41%
  • 1ª vuelta 2010: 3,42%
  • 2ª vuelta 2010: 2,46%
  • 1ª vuelta 2014: 3,84%
  • 2ª vuelta 2014: 1,71%
  • 1ª vuelta 2018: 2,65%
  • 2ª vuelta 2018: 2,14%

Lo mismo ocurrió con los votos nulos, que también registraron su porcentaje más baja (2,82%), por lo menos desde 2006, y considerando las dos vueltas:

  • 1ª vuelta 2006: 6,20%
  • 2ª vuelta 2006: 5,01%
  • 1ª vuelta 2010: 6,02%
  • 2ª vuelta 2010: 4,71%
  • 1ª vuelta 2014: 5,80%
  • 2ª vuelta 2014: 4,63%
  • 1ª vuelta 2018: 6,14%
  • 2ª vuelta 2018: 7,43%

Los votos blancos y nulos sumados quedaron en lo previsto por las encuestas. De la misma manera, las estimativas de votos en Lula no estuvieron lejos de la realidad. Dos cosas que pueden explicar la votación superior a lo previsto en Bolsonaro, son una vez más la incapacidad de los institutos en detectar el voto avergonzado, y que Ciro Gomes y Simone Tebet hayan sufrido una deshidratación en la víspera, parecida a lo que pasó con Geraldo Alckmin en 2018.

Los resultados de las encuestas favorables a una posible victoria de Lula en primera vuelta, sumadas a la anticipación del escenario de balotaje, pueden haber generado una necesidad de voto pragmático entre los antipetistas más fuertes de lo que se esperaba. El hecho de que los datos del Censo 2020, realizado este año, aún no estén disponibles, también afecta la precisión del trabajo de los institutos.

En lo general, la izquierda y la centroizquierda tienen lo que celebrar, así como la extrema-derecha. Quién una vez salió derrotada fue la derecha liberal, que de víctima colateral del proceso de erosión del centro político del país en 2018, pasó a ser la principal.

El “Centrão” no solo mantuvo su poder, como fue capaz de ampliarlo, y tendrá un peso todavía más grande en los próximos cuatro años, sea Lula o Bolsonaro el victorioso.

En la Cámara de Diputados, que cuenta con 513 diputados, el Partido dos Trabalhadores (PT) pasará de 56 para 68 escaños. Junto al Partido Comunista do Brasil (PC do B – cayó de 8 para 6) y el Partido Verde (PV – subió de 4 para 6), con quienes compone la Federación Brasil Esperança, llegará a 80. Los demás partidos de la coligación eligieron 45 diputados: Partido Socialista Brasileiro (PSB), 17 (hoy con 23); Partido Socialismo e Liberdade (PSOL), 12 (8); Avante, 7 (6); Solidariedade (SD), 4 (8); Partido Republicano da Ordem Social (PROS), 3 (4); y Rede Sustentabilidade (Rede), 2 (2). PSOL y Rede forman una federación. El AGIR no tuvo candidatos elegidos. Actualmente estos partidos juntos tienen 119 escaños.

De los 125 elegidos, se puede decir 111 de ellos forman un “núcleo duro”, pues Avante y PROS son partidos que por veces integran el “Centrão”. Hoy este núcleo posee 101 diputados. El Partido Democrático Trabalhista (PDT) perdió dos escaños y ahora tiene 17. Si se une al bloque, que puede ser la coluna vertebral de un gobierno Lula o de oposición a Bolsonaro, el número de diputados puede oscilar entre 128 y 142. La dirección nacional del PDT ya declaró su apoyo a la candidatura de Lula en el balotaje.

El Partido Liberal (PL) tendrá el mayor número de escaños, 99 (76). Los otros dos partidos de la coligación Pelo Bem do Brasil son el Progressistas (PP), con 47 diputados (57) y el Republicanos, con 39 (43). Juntos, detendrán 185 escaños, contra los 176 que ocupan en el presente. Un eventual gobierno Bolsonaro o la primera línea de oposición a un gobierno Lula, puede contar con el refuerzo de 1 diputado del Partido Trabalhista Brasileiro (PTB – 3) y 3 del Partido Novo (8). Así, este bloque debe estar entre 185 y 189 escaños.

El PTB no debe tardar en anunciar su apoyo oficial a Bolsonaro. El gobernador Romeu Zema, reelecto por el Novo en Minas Gerais, ya oficializó su posición al lado del actual presidente, lo que indica un apoyo por lo menos informal de su partido.

La centroderecha liberal hoy es compuesta apenas por la federación formada por el Partido da Social Democracia Brasileira (PSDB), que conquistó 13 escaños (23), y el Cidadania, con 4 (6). El PSDB dio libertad a sus afiliados para que hagan declaraciones individuales de votos en la segunda vuelta. Entre los de primera ola del partido, predomina el apoyo a Lula, mientras en la nueva generación el preferido es Bolsonaro. El Cidadania decidió por quedarse al lado del candidato petista, lo que ya apunta una posible fractura en la federación, aunque superficial.

Los partidos del “Centrão” que aún no están directamente vinculados a la disputa del balotaje, pasaron de 157 para 161 escaños: União Brasil (UB), 57 (52); Movimento Democrático Brasileiro (MDB), 42 (37); Partido Social Democrático (PSD), 40 (46); Podemos, 12 (8); Partido Social Cristão (PSC), 6 (9); Patriotas, 4 (5).

Si a estos 161 diputados se suman los de Avante y PROS, que apoyan a Lula; el PTB; y los tres partidos que forman la coligación de Bolsonaro e históricamente también son parte del “Centrão”, el bloque alcanzará 357 escaños (346).

El Senado, que posee 81 escaños, a principio presenta la situación más delicada para Lula. La coligación tendrá solamente 11 senadores, siendo el PT con 9 (7); el PSB con 1 (1); y el PROS con 1 (2). Si obtener el apoyo del PDT en un posible gobierno, tendrá más 3 escaños (4).

Bolsonaro podrá estar más confortable. Su coligación eligió 23 senadores: PL, 14 (7); PP, 6 (8); y Republicanos, 3 (1).

La centroderecha liberal contará con 4 escaños del PSDB (6) y 1 del Cidadania (1).

Los partidos del “Centrão” no involucrados en la segunda vuelta tendrán 39 senadores (41): PSD, 11 (11); UB, 11 (8); MDB, 10 (13); Podemos, 6 (8); y PSC, 1 (1). Con los partidos de la coligación de Bolsonaro y el PROS, podrá llegar a 63.

Es necesario hacer tres observaciones:

  • UB y PP deben fusionarse pronto, lo que hará del futuro partido el mayor detentor de escaños en la Cámara (104) y en el Senado (17). Eso también puede hacer que los parlamentares de UB integren un nuevo gobierno Bolsonaro;
  • Si Lula es elegido, deberá contar con el apoyo de al menos parte de los parlamentares del PSD y del MDB en las dos casas;
  • Muchos de los candidatos elegidos por partidos del “Centrão” tienen vínculos y/o identificación con Bolsonaro, lo que puede reducir el tradicional fisiologismo del bloque y permitir la apertura de procesos de destitución en contra de jueces de la Suprema Corte.

Hasta el momento, el PT es el partido que más eligió gobernadores (4) y, como la UB, PL y PSDB, el más involucrado en disputas de balotaje (4). PP, MDB y UB eligieron dos gobernadores cada, mientras PSB, Novo, SD, PSD, PL y Republicanos eligieron uno, cada. PSB y MDB se encuentran en dos disputas de segunda vuelta, y SD, PSD, el Partido Renovador Trabalhista Brasileiro (PRTB) y Republicanos en una.

En 2018, el PT logró el mayor número de gobernadores (4). El Partido Social Liberal (PSL), en aquel entonces el partido de Bolsonaro, el PSB, PSDB y PSC, eligieron tres, cada. MDB, PSD y Democratas (DEM)², dos. El PC do B, PDT, el Partido Humanista da Solidariedade (PHS), PP y Novo, uno.

El escenario todavía está indefinido y las próximas semanas serán cruciales para decidir cuán democrático Brasil será. La primera vuelta no fue un desastre electoral, tampoco una victoria indiscutible, ni para la izquierda/centroizquierda, ni para la extrema-derecha. La posibilidad de balotaje era probable y la composición del Legislativo no se alteró tanto, excepto respeto al espacio de la centroderecha liberal.

La verdadera tragedia es social, al quedar cada vez más evidente y concreto que una parte considerable de la sociedad está de acuerdo con principios y valores autoritarios, prejuiciosos, crueles, deshumanos e individualistas.

Por Raphael Fernandes Vieira (analista internacional)

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