DEPORTES

“La razón de mi vida”: a 70 años de la intervención y posterior descenso del Club Estudiantes de Eva Perón

“Aquella mañana del 18 de junio de 1952 se olía algo raro en el ambiente. Un grupo de personas se presentaba impetuosamente en la sede del club al grito de ‘¿dónde están los libros?‘. Era el delegado platense de la Confederación General del Trabajo (CGT), Luis Felipe Suárez, junto a otros miembros de la central obrera. Los acompañaba, extrañamente, un fotógrafo. De inmediata se dirigieron hacia donde estaban apilados aquellos libros en cuestión, los escritos por Eva Perón, “La razón de mi vida””, sostenía sobre aquel momento una de las ediciones de la extinta revista Animals.

Estudiantes todavía no había vencido a los grandes, no rompía la hegemonía, no era campeón de Copa Libertadores ni todavía del mundo. Sin embargo, para algunos “molestaba”. Política y deporte, relación de antaño, relación de siempre, relación que marcó a fuego el futuro de una institución.

¿De qué se trataba?

“Eran en total dos mil ejemplares, que presuntamente la provincia le había entregado a Estudiantes con el objetivo de que el club los distribuyera entre socios y entidades sociales de la ciudad. Suárez comprobó lo que le había informado secretamente un empleado del club. Era esa prueba, esa foto, la que necesitaba para pedirles la renuncia al presidente César Ferri y a todos los miembros de la Comisión Directiva. Tras la visita a la sede, el dirigente sindical Suárez actuó con todo el poder de convocatoria y presión que su cargo en la CGT le permitía: decretó un paro total en La Plata de todos los gremios afiliados y convocó a una manifestación en la Plaza San Martín, recordada por sus duros discursos”.

Los dirigentes de Estudiantes, ante el temor de lo que podría pasar a futuro, tomaron la decisión de renunciar ante también las presiones sindicales. Sin embargo, al día siguiente de esa decisión se decretó -por Diputados- que “la maniobra tendiente a sustraer de la circulación el libro ‘La razón de mi vida’, consagrado ya como el libro de la hora de los pueblos, merece la más enérgica condenación de los representantes del pueblo”.

Intervención peronista

Finalmente, cinco días después, el 23 de junio, llegó la intervención y quedó a cargo de Estudiantes Mario Sbuscio. El plantel tenía deudas, que pudieron resolverse semanas más tarde pero el castigo se hizo presente: vendieron a jugadores de calibre por precios increíbles, muy bajos.

Ogando, Infante, Pelegrina, Giosa, Violini, Ferretti, Bouché, Pirone, Lorenzo no continuaron y aunque en 1952 se sostuvieron en Primera, el 1953 fue el año del primer descenso en la historia pincharrata.

Los socios de Estudiantes, a mediados de 1953, designaron a Raúl Betelú como nuevo presidente. La vuelta a la máxima categoría del fútbol en 1954 trajo consigo un lenta pero progresiva estabilidad institucional que llegaría a la cumbre con el arribo de Mariano Mangano a la presidencia.

Estudiantes, en 1955, comenzaría a construir los cimientos de una institución que diez años más tarde estaría en boca de todo el mundo.

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