sábado 18 de agosto de 2018 - Edición Nº151
Editor Platense » Salud y Jubilados » 10 ago 2018

La consulta en geriatría y la sexualidad


Por:
Dr. Vicente Tedeschi (*)

Existen cuatro grandes grupos de pacientes que concurren al consultorio de un médico geriatra a saber:

  1. Un grupo de pacientes jóvenes entre los 40 y 65 años, que consultan sobre las ventajas de los tratamientos preventivos o consideran que tienen un envejecimiento precoz.

Este primer grupo de pacientes la consulta sobre sexualidad y vida sexual es muy frecuente y normalmente uno lo observa desde la primer respuesta cuando le preguntamos al paciente porque concurre al consultorio de un geriatra:

  • Dr. A mi me lo recomendó FULANO porque lo escuchó en un programa de radio o TV o porque viene a su consultorio y estoy notando que me empiezan a fallar algunas cosas que se relacionan con la vejez o el envejecimiento y no quisiera que me pasara lo que a MENGANO (generalmente un familiar que murió demente)

Si analizamos la respuesta del paciente podemos dividirla en tres partes: la primera es que lo recomendó FULANO que generalmente es un amigo o compañero de trabajo o del club que desde que empezó el tratamiento se encuentra mucho mejor en todos los aspectos;  la segunda parte es normal que se relacione la vejez con la disminución de la potencia muscular o sexual o por la falta de memoria o por la falta de concentración, etc.; por lo tanto el profesional deberá investigar a fondo lo que el paciente está tratando de insinuarle y por último la tercera parte de la respuesta tiene que ver con el miedo de que le pase lo mismo que a su padre o su madre o su pariente o amigo.

Este grupo de pacientes es fácil de encarar con respecto a su vida sexual activa y seguramente contestarán sin evasivas y se podrá iniciar el tratamiento en forma rápida y seguramente lo seguirán al pie de la letra.

  1. Un grupo de pacientes que vienen acompañados por un familiar que han notado algún trastorno de la memoria o de la conducta  (insomnio, depresión, desinterés, etc.) o hipertensión arterial o artrosis o cualquier otra enfermedad crónica.

Este segundo grupo de pacientes normalmente son pacientes muy “enteros” que sólo notan una disminución de la memoria o tienen una enfermedad crónica o se sienten diferentes o los ven diferentes o irritables y la consulta normalmente comienza con el discurso del familiar o acompañante sobre el motivo de la consulta.

  • Dr. traigo a PAPA o MAMA porque hace poco tiempo ha quedado viuda/o o porque hace unos días hemos notado que ha perdido el interés o porque no quiere salir o porque come poco y realmente quisiéramos que le hiciera un chequeo para prevenir cualquier enfermedad.

A lo largo de la consulta es difícil hacer hablar al paciente y normalmente el familiar es el que quiere contestar todas las preguntas. En estos casos es importante hacer las preguntas sobre relaciones sexuales cuando el paciente esté solo o acompañado por su pareja y seguramente contestará con algunas evasivas y será muy difícil enterarse bien de lo que realmente sucede o habrá que intensificar nuestra astucia para preguntar y para interpretar las respuestas.

  1. Un grupo de pacientes que han recorrido todos los consultorios de todos los especialistas y de todos los clínicos de la zona y concurren al consultorio o solicitan la visita en domicilio porque ya no saben a quien recurrir con el familiar postrado, escarado, demente, hemipléjico, etc.

     En este grupo de pacientes es innecesario el averiguar sobre sexualidad a menos que sea parte de la patología de base.

  1. Un grupo que envían médicos de otras especialidades por determinadas patologías que por su especialidad no pueden atender o los tratamientos instituidos necesitan la complementación de  una atención geronto-geriátrica integral que sólo puede solucionar un equipo gerontológico. Estos paciente son los más difíciles dada su gran fragilidad y sus antecedentes de múltiples consultas con diversos especialistas propensos a la polifarmacia  (o sea a la ingesta de varios medicamentos simultáneos y con muchas veces efectos colaterales, superposición de acciones farmacológicas o con anulacion del efecto benéfico de otro medicamento suministrado.

En realidad lo que debemos pensar desde este lado del escritorio es que ser hombre o mujer, y sentirse hombre o mujer, nada tiene que ver con la edad. Es frecuente que el concepto predominante en nuestra cultura pretenda castrar al individuo en razón de su edad. Más allá de los cambios propios del paso del tiempo que afectan a todo el individuo resulta objetivamente imposible evitar ser sexuado.

Por lo tanto es indispensable que nosotros los médicos y en especial aquellos que atendemos a las personas mayores tratemos de que sin diferencias de edad cada paciente pueda sentirse hombre o mujer y que pueda expresar su sexualidad ya sea expresando su genitalidad o no y así, seguramente le ayudaremos a brindarle a darles más vida a los años.

* MÉDICO GERIATRA

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