sábado 18 de agosto de 2018 - Edición Nº151
Editor Platense » La Plata » 27 jul 2018

Como elegir el geriátrico adecuado


Por:
Dr. Vicente Tedeschi (*)

A la hora de elegir Geriátricos, nos enfrentamos a dudas, desconfianzas, y dilemas; las referencias,

Factores a tener en cuenta

  1. a) La cercanía de Geriátrico a la vivienda de algún familiar, no es un tema menor. La posibilidad de control de los adultos mayores jerarquiza el bienestar de éstos.

Vivir cerca del geriátrico, es de vital importancia, ya que facilita la continencia afectiva y existencial de la persona internada. Observar el cuidado, pintura, mantenimiento de las instalaciones, preguntar por los permisos municipales, sanitarios, etc.

  1. b) Averiguar sobre el recorrido de ese Geriátrico, cantidad de años de funcionamiento, indagar si hay una familia que trabaja históricamente con los adultos mayores. Detectar cuanto hay de inclinaciones humanitarias y, cuanto de negocio.
  2. c) Investigar sobre la solvencia económica; en estos tiempos uno desea que el geriátrico no cierre o por lo menos haya un buen futuro proyectado.

Conversar con los dueños de la Institución. A ningún adulto mayor le hace bien cambiar de Geriátrico cada dos por tres. Se necesita seguridad y tranquilidad a largo plazo.

  1. d) La presentación del personal estable: cocineros, enfermeros, encargados debe ser prolija, además tener en cuenta que el trato no sea autoritario. Preguntarle a nuestro familiar internado si es agredido o si algo le molesta en relación a esto.
  2. e) Idealmente es esperable que haya Médicos, psicólogos, Terapista Ocupacional, Nutricionista y en lo posible Trabajadores Sociales.
  3. f) Se refiere a si nuestro familiar o conocido va a estar contenido no solo por profesionales, sino que integren un grupo humanizado del que obtenga amor, información y aprendizaje.
  4. g) Indagar si existe buen criterio en compras de mercadería e insumos necesarios para sobre llevar la internación.

Sumario

El adulto mayor transita el camino de revalidación de su condición de existente.

El afecto y la visita periódica de familiares fortalecen su estima.

Lo importante es tratar de disminuir el riesgo de vida, o sea colaborar a que vivan bien sus últimos años.        

Como tomar la decisión

Decidir el lugar de internación geriátrica, de por sí, no es tarea fácil. Como toda decisión de importancia a tomar en la vida, debemos hacer una prolija evaluación, teniendo en cuenta una serie de factores que harán que el resultado al que lleguemos sea favorable o no.

Para comenzar, podríamos organizar nuestra búsqueda clasificando los diferentes tipos de establecimientos geriátricos.

Geriátricos de puertas abiertas:

En estas instituciones el huésped, tiene la facilidad de entrar o salir de las mismas como le plazcan y mantener una vida o actividad social parecida a la que podía llevar previo a la internación, pero con las conveniencias de un lugar de atención y cuidados permanentes. En general estos hogares son elegidos por personas autoválidas, acostumbradas a pasear por el barrio, al contacto social, o pacientes que no requieren de compañía para manejarse en la calle.

Generalmente las instituciones de este estilo suelen tener un importante número de actividades recreativas y sociales que favorecen la comodidad e integración del internado al lugar de residencia y en muchos casos también la zona de influencia. Podríamos equiparar este tipo de establecimiento a un hotel, tal como todos los conocemos, pero donde el cuidado médico primará sobre la hotelería en sí.

Geriátricos de puertas cerradas:

Este tipo de establecimientos está acondicionado de modo tal que quien allí resida pueda sentirse absolutamente libre y cómodo en su vida diaria, pero sin tener acceso a las salidas, a no ser que sean hechas en compañía de la familia. Son lugares en los cuales el paciente con problemas de Demencia Senil, Alzheimer, Arteriosclerosis, y patologías similares se encuentra protegido de los "peligros" del manejo en la calle, confusiones con respecto al dinero, etc.

Hogar de día / Guardería:

Esta clase de establecimientos es muchas veces una etapa previa a la internación geriátrica usual y también la solución a los problemas que genera el tener que dejar a nuestros ancianos al cuidado de un extraño en nuestro hogar mientras que nuestras actividades laborales y cotidianas nos obligan a ausentarnos de casa durante largas horas.

Por lo general estos hogares brindan los mismos servicios que cualquier residencia de ancianos, habiendo entre ellos, tanto de puertas abiertas como de puertas cerradas. Los ancianos se alojan aquí en horario a convenir entre institución y familia. Podemos incluso encontrar instituciones con servicio de traslados que recogerán a nuestros familiares a la hora convenida y los regresará a sus casas para el descanso nocturno.

 

Cómo elegir un Geriátrico adecuado a mi familiar

Habiendo llegado hasta aquí, y en condiciones de identificar qué tipo de establecimiento es el conveniente según las necesidades de nuestro familiar, veamos otros aspectos, no menos importantes a tener en cuenta al momento de profundizar nuestra búsqueda y determinar la elección.

Ubicación geográfica:

Tendemos a pensar que la selección del hogar se basará en ubicar el más cercano a nuestro domicilio, y si bien esto es importante para nosotros (como familia), muchas veces no es lo mejor para nuestro familiar. Tenemos que concientizar que la visita diaria en muchos casos no será posible dadas las exigencias socio-laborales de la realidad en la que nos toca insertarnos, así que no es fundamental la cercanía del mismo, quizás no para nosotros en el momento de la visita, pero si para los "pares" de nuestro familiar, sus amigos y vecinos quienes querrían visitarlo en su nuevo hogar.

No podemos tampoco olvidar que más allá de la atención médica apropiada y la hotelería correcta debemos respetar los gustos o, por qué no, brindarles a nuestros "viejos" aquello que los haga sentir mejor o que cumpla con lo que muchas veces desearon, me refiero a que es quizás más importante que la cercanía del geriátrico a nuestro domicilio el mero hecho de brindarles un parque o jardín en el que disfrutar del sol y el verde, una capilla en el mismo geriátrico, una pequeña quinta, un gimnasio, la parrilla u otros de estos pequeños espacios de recreación que harán de sus últimos años un tiempo placentero y de nosotros, familias tranquilas y satisfechas por haberles proporcionado a nuestros viejos, la paz y la comodidad a las que quizás muchas veces no pudieron tener acceso o tiempo.

Hemos ubicado el tipo de geriátrico, el lugar es aparentemente conveniente. Veamos qué más tenemos que evaluar antes de decidir.

Horarios de visita:

Un geriátrico es una institución que, como tal tiene sus propias reglas y normas. El horario de visitas es una de ellas. No nos parecería un tema tan importante a simple vista, pero profundicemos: en un hospital hay estrictos horarios de visita, también en una clínica, ¿Por qué no en un geriátrico? Porque la internación sanatorial es generalmente de breve tiempo, y si bien nos cuesta la adaptación a esta regla, la toleramos en virtud de la sanación o recuperación que ansiamos, pero el geriátrico es diferente.

Seamos realistas: son muy pocos los geriátricos donde no hay horarios de visita y la libertad de acceso a ver a nuestros viejos es limitada sólo por nuestro propio sentido de la ubicación. No pretendamos ir al hogar a las 4 de la madrugada pero que pasa si no prestamos la debida atención cuando nos dicen, casi como al pasar, "el horario de visita es de 9 a 11 y de 16 a 19". Habíamos quizás descartado la visita diaria, pero ¿vamos a limitarnos a la imposición de una visita semanal? porque quizás el domingo sea el único día que dispongamos de esos horarios libremente.

Pactemos, conversemos, y acordemos con el geriátrico. No creo que la institución sea tan inflexible ante nuestro planteo, que por otro lado es lógico y justificado; de no llegar a un acuerdo, queda en nosotros aceptar o no, pero no olvidemos que estamos contratando algo que mañana no podremos reclamar o modificar.

Generalmente los horarios de visita se disponen de forma tal de no alterar el descanso o las actividades del abuelo dentro del geriátrico, y pasará por nosotros aclarar que no perjudicaríamos a quien amamos, pero reservémonos la posibilidad de una visita no planeada, fuera de horario, que quizás también le brinde una alegre sorpresa a nuestro viejo. Y si mañana tengo una hora libre ¿por qué no hacerle compañía mientras almuerza o directamente hacerlo con él?

(*) Médico geriatra. Presidente de  la Federación Argentina de Geriatría y Gerontología. vtedeschi@doctor.com

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